Para defenderse las plantas se inventaron pinchos incluso con pequeños venenos para que huyamos de acercarnos. Un buen invento. Nosotros, los que nos llamamos humanos, inventamos los insultos, los puñetazos y las malas caras. Poner cara agria y gritar desordenadamente sería el equivalente a tener pinchos en la boca. Cada uno utiliza lo que sabe y lo que mama.
