Como ya hablamos cada vez menos, escribimos insultando cada vez más, encontrar a personas sentadas en la calle, y hablando, es casi un lujo.
Pero se puede dar esa realidad incluso en las grandes ciudades.
Es Madrid, hablan de sus cosas, están toda la mañana y lo de menos es vender sellos o monedas, lo de más es reunirte con tus colegas, amigos o conocidos.
Necesitamos hablar. Y quien crea que no, que se aparte de esta civilización.
No sirve solo con quejarse para nada, y alimentados por los odios que nos contagian los que los alimentan para sus beneficios.
El ser humano es un animal de hablar.
Obra fotográfica de: Julio Puente
