27.2.26

Lunes de Fumar, como vicio idiota


Ayer volví a fumar después de muchos meses. Nunca he sido fumador de los de verdad, a lo sumo me ha durado el vicio un par de semanas, y siempre en pipa. Mi secreto creo que ha estado en no llevar nunca el tabaco encima. Y no comprar nunca cigarrillos, con lo cual siempre he fumado, o de prestado —lo cual retrae mucho—, o en casa por las noches después de una interesante cena y tabaco de pipa. 

Es una mierda fumar. 

Es un vicio idiota que sería muy difícil de explicar excepto en estos tiempos que corren, en que todo el mundo se ha puesto de acuerdo para prohibirlo, lo que da pie para defender el derecho individual a morir de lo que a uno le dé la gana

Hoy llevo la boca como un estropajo. La noto áspera, maloliente y vieja mientras parece picarme un poco la garganta. El placer duró escasamente un minuto porque en cuanto pegas más de una docena de caladas ya empieza a saber la nicotina a la suyo y el placer se convierte en pecado. 

Hoy sé que el desayuno de pan tostado con aceite de oliva no será igual, que nada me sabrá a lo que debe saber por culpa del regalo de Papa Noel, que eso sí, lo hizo mi esposa con su mejor intención, que yo agradecí o lo que es peor, posiblemente solicité, pero que es una mierda. Seguiré fumando sólo por llevar la contraria, pero os aseguro que no merece el esfuerzo.

25.2.26

Un cardo sin borricos


Un cardo sin borricos da miedo, pues acercarse es pincharse. Solo de acercarse. ¿Qué se habrá creído el cardo borriquero para crecer con esas puntas tan afiladas? 

Claro que… para ser peligroso, antes se tiene que secar. Solo el pinchante si ya está muerto. Una curiosidad más de la inmortalidad.