Cuando desde una cierta altura tiramos centenares de piezas sin forma definida, se amontonan ellas solas alrededor de un círculo.
Puede ser casualidad natural. Algo aleatorio que tenga que ver con que se parte de un punto en altura, pero se saben distribuir muy bien.
Las diminutas piezas sin forma definida saben amontonarse en círculo para estar apoyados los unos con los otros.
Quedan fuera, los disidentes.

