17.2.26

Uno se quemó y el otro no


El día que fotografié esta pared se me acercó un guardia de seguridad para ver qué hacia. 

¿No sería yo el que primeramente quemé la pared?

No, pero admito que no es habitual ver a un señor mayor, con boina, fotografiando esta marranada.

Hablamos un rato, y creo que no le convencí de nada.

Ni de Arte Fotográfico, ni de blog o internet, ni de mierdas variadas.

Me llevé medio centenar de fotografías de aquel incendio hermoso.

No, no dejó de mirarme el buen mozo, pensando que yo debía ser un imbécil.

Los imbéciles a veces, podemos parecer incluso malos.

Todo es posible en la imaginación


Los espacios para descansar los rellena el diablo con sus imaginaciones.

Podemos soñar que nos adentramos en un edificio, pero que dejamos las orejas fuera, para seguir recibiendo el aire del momento.

Todo es posible en la imaginación.

Por cierto, es Bilbao.