Ya sé que esto es un caos. Casi todos sabemos que es un caos y que no nos tiene que importar. Pero curiosamente es la decrepitud, la muerte, el infierno, el abandono.
Si lo manipulable se deja enmarcar, cambia el punto de vista. Ya no parece tan asqueroso, solo la mitad de asqueroso. Hemos logrado engañar esa otra mitad. Bien, vamos bien. Otro empujón y lo logramos del todo.

