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24.7.26

Un autorretrato de 1974


Los autorretratos siempre han tenido su punto. Han sido una manera de hablar del retratado o pintado, a través precisamente de su obra, explicando "algo" de su personalidad.

No suelen ser obras geniales, maravillosas, no son obras que hayan quedado como modelo de nada, excepto por la peculiaridad de verse el punto de vista personal del propio autor.

Psicológicamente, estoy seguro, los profesionales de los gestos podrían explicar mucho de todos los autorretratos realizados. Su forma, su punto de vista, su diferencia con el resto de sus obras.

14.7.26

La belleza no rodea, pero no es única


La belleza nos rodea. No es nuestra pero la podemos observar, mirar para disfrutar, apreciarla y alentarla. El Arte es belleza. La basura puede ser belleza. La belleza puede ser fea. No es incompatible lo uno con lo otro. La belleza no es uniforma, y puede no gustarnos a nosotros. La belleza es una cualidad más, solo eso. La belleza puede ser incluso desagradable. Depende de cada uno de nosotros.

12.7.26

Un Pluto en Martorell, alegrando una zona verde


Paseando por una zona verde de Martorell me encontré a Pluto, ese dibujo de Disney que nos hizo reír. 

No es nada especial, no es ni original, pero alegra los caminos verdes de un parque. 

Muchas veces es tan sencillo como dedicar tu tiempo libre en ayudar los paisajes, a las personas, incuso con pequeños detalles.

3.7.26

Un gato catalán desde lo alto


Un gato catalán de diseño en un muro del Rabal de Barcelona. Un gato que se estira, pues se aburre. ¿Los gatos se aburren? Este parece que sí.

No es tan complicado alegrar una calle con un gato que dura décadas. Vive más años que uno de carne y bigotes.

27.6.26

Ella se murió sola y descolorida

 

Se fue apagando ella sola, y es cierto que nadie hizo nada por evitarlo. Pero todo sucedió en silencio, a base de capas de pintura que intentaba disfrazar lo inevitable.

Y mientras los colores se caían al suelo, pues se negaban a permanecer por encima de lo que ya no servía para nada.

Hoy, abandonada del todo, ya nadie ni la pinta para disimular. 

Y ella misma está incluso mejor, pues así no tiene que soportar malos olores.

Es la puerta abandonada, esa realidad que nos conjuramos no ver, para no reconocer nuestra incapacidad.



25.6.26

Nos engañan con las ventanas abiertas


¿Qué es abrir las ventanas?












Estas ventanas no están abiertas.

Están entreabiertas.

Por ellas ni se sale ni se entra.



A lo sumo uno se asoma a mirar una parte de la realidad.

Entra aire, sirven para respirar y para hacer creer.

Pero no sirven para tener libertad.




16.6.26

Una sola ventana parece poco


Una ventana abierta entre tanta pared de cristales, indica que algo no va bien. ¿Sólo una? ¿El resto no necesitan ventilar?

Las formas de los reflejos, unidas a las de las ventanas de los cristales, casi configuran una obra abstracta de lo más natural.

Es el clásico urbanismo mirado, el que se puede observar a poco que levantemos la mirada.

3.4.26

Bajo la tierra, los árboles se abrazan

Pero bajo la tierra, los árboles de nuevo se entienden y se tocan. 

Necesitan abrazarse para saberse seguros, para defenderse de los que los pisan por arriba. 

La vida real de un árbol se da debajo de la tierra, donde no los podemos ver. 

Pero bajo la tierra, los árboles de nuevo se entienden y se tocan.

Necesitan abrazarse para saberse seguros, para defenderse de los que los pisan por arriba. 

La vida real de un árbol se da debajo de la tierra, donde no los podemos controlar.

Sevilla sonando en sus calles la vida flamenca

El flamenco es cante de calle, de cueva, de rincones, de amigos y reuniones. El flamenco es vida y dolor, es alegría y sentimientos, es sobre todo sensaciones. 

El flamenco solo sirve si lo escuchas en directo, para que ese conjunto de arte sonoro y móvil te impregne de lo que nos quiere decir. 

Escuchado enlatado o mirado con la calma del sofá y sin las sensaciones envolviéndote como espectador, pierde casi todo.


31.3.26

Hay que aprender a disimular


A veces debemos intentar no estar tan sorprendidos de lo que vemos, pues podríamos producir miedo a los que nos observan.

Disimular en un activo, que no es mentir, es simplemente disfrazarte de normal, para que efectivamente, todo vaya transcurriendo en la normalidad.

Si siempre tuviéramos que poner la cara que nos pide el cuerpo, lo que casi nos obligan las circunstancias, daríamos mucho más miedo.

No caigamos en lo esperpéntico, aunque sea lo más sencillo, tras ver lo que sucede a nuestro alrededor. Relejemos las facciones e intentemos hacer como que no sucede lo que nos imaginamos.




Obra fotográfica de: Julio Puente




Semana Santa o días turísticos


Cuando las festividades religiosas se convierten en festividades turísticas, ganan mucho en belleza y pierden su sentido. La Semana Santa en España es un espectáculo muy bello en centenares de lugares que han aprendido a sacar réditos económicos de estos días. Y eso es una verdad incontestable.

Incluso se escuchan declaraciones de participantes como cofrades, que aseguran que no son practicantes de ninguna religión durante el resto del año, mostrando que quieren formar parte de la escenografía, pero no tanto del valor religioso.




Obra fotográfica de: Julio Puente



30.3.26

Falta la vida para romper el silencio


Es una imagen que nos muestra el vacío, la espera, el tiempo congelado y el que todavía no se ha empezado a producir. 

Es el silencio que sabe que va a desaparecer en pocos minutos, el "todo" preparado, para no se sabe bien qué.

Es el marco. 

El contenedor. 

Las herramientas.

Faltan los artistas.

26.3.26

La importancia de los huecos en la luz


A veces los simples huecos son los importantes, los que dan sentido al conjunto.

Un hueco es por donde puedes entrar.

O por donde puedes salir.

No sé qué es más importante, si entrar o si salir. 

Si entrar de nuevo o de nuevas.

 La mayoría de las veces, un hueco es por donde entra la luz, lo cual ya es muy importante para iluminarte.

24.3.26

Podría ser una vivienda o un palafito


No sé si es una vivienda o un carguero pequeño, no sé si se utilizó para pescar o para mover mercancías. Pero hoy parece lo que no fue.

Curiosamente faltan viviendas en España y el mercado lo ha sabido planificar muy bien para que las que existen sean cada vez más caras. 

No se trata de construir más, sino de planificar las que se construyen, para que sean cada vez más costosas.

Esta barcaza fondeada en medio de la salida de una ría, podría ser una vivienda por falta de algo mejor. 

Curiosamente es en España, ese país al que no hace mucho le dijeron que nos habíamos pasado con el boom inmobiliario por construir más viviendas de las que éramos capaces de asumir.

27.2.26

Lunes de Fumar, como vicio idiota


Ayer volví a fumar después de muchos meses. Nunca he sido fumador de los de verdad, a lo sumo me ha durado el vicio un par de semanas, y siempre en pipa. Mi secreto creo que ha estado en no llevar nunca el tabaco encima. Y no comprar nunca cigarrillos, con lo cual siempre he fumado, o de prestado —lo cual retrae mucho—, o en casa por las noches después de una interesante cena y tabaco de pipa. 

Es una mierda fumar. 

Es un vicio idiota que sería muy difícil de explicar excepto en estos tiempos que corren, en que todo el mundo se ha puesto de acuerdo para prohibirlo, lo que da pie para defender el derecho individual a morir de lo que a uno le dé la gana

Hoy llevo la boca como un estropajo. La noto áspera, maloliente y vieja mientras parece picarme un poco la garganta. El placer duró escasamente un minuto porque en cuanto pegas más de una docena de caladas ya empieza a saber la nicotina a la suyo y el placer se convierte en pecado. 

Hoy sé que el desayuno de pan tostado con aceite de oliva no será igual, que nada me sabrá a lo que debe saber por culpa del regalo de Papa Noel, que eso sí, lo hizo mi esposa con su mejor intención, que yo agradecí o lo que es peor, posiblemente solicité, pero que es una mierda. Seguiré fumando sólo por llevar la contraria, pero os aseguro que no merece el esfuerzo.

20.2.26

Pequeño cuento de mentira… o no

Cuando ví a este señor tranquilamente esperando el Metro, no sospeché de él. Nada. Me pareció de lo más normal todo. Una estación tranquila, poca gente, un horario temprano, una mañana de invierno anodino. Madrid.

Pero aquel hombre no hacía más que mirarme de reojo. Que por si no lo sabes bien, es una forma de mirar sin que se note, por el rabillo del ojo contrario.

—¿Le pongo? —me dije pensando, pero enseguida ví que el asunto iba por otra parte.

Nos separaban las vías, no era posible acercarse para provocar alguna acción. Así que jugué con él. En la distancia, claro. 

Me fuí hacia mi salida de estación, lentamente, y al llegar a un pasillo, me giré bruscamente en un momento en el que creía que él no me miraba…, y desaparecí.

O casi.

Me había puesto de hurtadillas en el canto del pasillo, para mirarle sin que él me pudiera ver. Y en breves instantes el hombre del chaquetón grueso…, actuó.

En unos segundos, casi en un plis plas, se encogió de hombros primero, y de cuerpo completo después…, y tras levantarse se metió por la puertecita gris de su costado, adaptado al medio.

Nadie se dió cuenta, nadie más que yo. Esa puerta era de verdad. Él no lo sé.

Dentro de cada ventana hay una historia


Sobre ventanas, más ventanas. Y dentro siempre, más vidas reservadas.

¿Cuántos relatos se podrían hacer con el contenido que se esconde detrás de las ventanas?

A veces no hay que inventarse nada, simplemente observar lo que sucede en la vida.

La literatura copia de la vida.

Y la vida copia de la literatura.

¿Quien fue antes? No sabemos quien se inspiró primero y de quien, pero sí sabemos que seguimos inspirándonos de la vida común, para contar historias comunes.