23.2.24

Entre Bicho y Dragón, ya veremos


El bicho no bicho estaba calmado. Iba para Dragón y se quedó en Bicho. Era un bicho calmado y sonriente precisamente eso, un ser que de momento está calmado y sonriente por saber que podría ascender de categoría. Como los humanos. 

Si se nos provoca —a todos— saltamos y tendemos a demostrar que somos capaces de morder en el cuelo de cualquiera que se nos acerque, y comerlo luego incluso tomando bicarbonato después. 

No te fíes de las apariencias, pues fíjate si parece pequeño el Espíritu Santo y hay millones que le temen en sus vuelos de pasada buscando almas débiles. Dicen que los demonios están entre nosotros y que a veces saltan a nuestra yugular para llevarnos al Fuego Eterno. 

Pero en cambio otras personas vivas, incluso os lo juro… vivas, que pagan un huevo de factura por su calefacción central y para estar calentitas. O que están todo el día mirando pantallas negras como si fueran los infiernos.

¿En qué quedamos con los infiernos?

18.2.24

No había puñal y es de agradecer


La puerta estaba entreabierta pero dudé en asomarme pues no sabía si eso era legal. No me habían invitado, pero estaba abierta. Dentro no se escuchaba nada y estaba bastante oscuro su interior. Intenté meter dentro la cabeza pero no había suficiente abertura. Moví ligeramente la puerta para poder meter mi morro y observar. ¿Ya empezaba a ser esto ilegal?

Todo estaba muy oscuro, tremendamente oscuro y negro. Nada receptivo para seguir intentando saber qué había allí. ¿Un patio árabe pues estaba en Córdoba? Siempre podría decir que pensaba yo… qué pensé queeee… me pareció… igual había un patio lleno de geranios.

Nada más entrar alguien cerró tras de mi la puerta de un golpe sencillo con un artilugio de sirga que con contrapesas se iba moviendo a través del techo. Si se tira de la cuerda, un peso mueve la puerta y se contrae sobre el marco. Y sí, me quedé dentro y casi a oscuras.

Me invitaron a tomar un té con pastas. Pero perfectamente me podrían haber clavado un puñal con un mecanismo similar al de las contrapesas. Tuve suerte. Simplemente.

15.2.24

La basura bien enmarcada, parece menos basura


A veces guardar basura supone tenerla que enmarcar - 2021 - Zaragoza






La plancha de New York, o el edificio Flatiron como icono

El edificio Flatiron o La Plancha, originalmente llamado edificio Fuller (fundador de la empresa constructora que financió la obra del edificio), es un rascacielos que nació con el siglo XX y situado en Manhattan, New York. 

Era uno de los edificios más altos de Nueva York cuando finalizó su construcción en el año 1902 con 22 plantas de altura. Hoy es un edificio clásico que se visita para ver el New York viejuno.

Su aspecto triangular acabado en punta, manteniendo la forma como de de plancha de las antiguas, ha servido para ser representado en numerosas películas americanas.

De estilo Beaux Arts fue diseñado por el arquitecto de la escuela de Chicago Daniel Burnham. Al igual que una columna clásica griega, su fachada de caliza y terracota está dividida horizontalmente en tres partes. 

El uso del acero en su construcción permitió que la obra tenga sus 87 metros de altura, lo que habría sido muy difícil empleando las técnicas habituales de la época.

En su extremo y redondeado de la “punta”, el edificio triangular tiene sólo 2 metros de ancho. Desde una vista superior, las fachadas o paredes que se juntan en ese vértice, abarcan tan sólo un ángulo de 25 grados.



Esto no es España, pero sí es España

Un hombre rompe el silencio en la Gran Vía de Madrid tocando la trompeta. 

El sol marca el negro sombra, mientras se apresura a esconderse por la hora.

Al trompetista le quedan breves para que el frío del otoño le afecte.

El cartel anuncio es lo de menos, nadie lo lee. La música es deficiente.

Esta es la imagen que le gusta a los europeos y americanos de la España actual.

Podría ser España, incluso Podría ser la Europa rica del siglo XXI. Y lo es.

Parejas de cuervos sin vivir en matrimonio


Van en parejas, son matrimonios sin consagrar, son fieles y vuelan a su aire. Son cuervos. Vuelan de dos en dos y se posan a descansar de dos en dos. Comen en parejas y se conservan así. Curiosamente nadie les ha dicho que esa manera de comportarse sea la mejor, la que ofrece más seguridad. Pero lo admiten bien.


14.2.24

Todo puede no ser nada, y seguramente no es suficiente


Todo lo que parece verdad, podría ser mentira.

Todo lo que pensamos que es mentira, podría ser verdad.

Nada es todo, ni nada es nada.

Nada es verdad ni nada es mentira.

Nada de lo que simplemente parece… es algo.

           Todo puede ser nada o todo.




9.2.24

Era la habitación 704, esta vez cerrada


Nadie sabe contar cuantos polvos y algunos lodos se han producido dentro de la habitación 704. Forman parte de lo habitual en una habitación de alquiler. Los limpiadores a veces se los imaginan, otros los sueñan si logran ver detalles de los protagonistas, y siempre los limpian y los airean.

Los polvos hay que retirarlos una vez consumidos, se deja entrar aire nuevo y se ventilan para que vuelvan a parecer nuevos.

Nada hay menos agradecido que un polvo viejo sobre un sitio nuevo. Incluso un polvo nuevo sobre un espacio viejo.

Los protagonistas de cualquier polvo deben creerse que son los únicos, los primeros, siempre los protagonistas que estrenan el polvo y el espacio en donde yacen. Queda terminantemente prohibido sospechar que en el mismo espacio, miles de polvos, mejores o peores, han sido protagonistas en otros momentos, con otros aires.

La magia de un buen polvo radica en imaginarte que siempre has sido el protagonista de todo lo que allí acontece.