13.5.26

Los caballos para la pelea ya no sirven


Los guerreros a caballo son como los papeles viejos, ruines, amarillentos, pasados de moda y de sentido.

Los guerreros a lomos de sus jamelgos solo hacen el ridículo de querer aparentar.

Hoy se estila la suavidad del que ataca, sin que nadie se de cuenta, casi en silencio.

Hoy todo son sutilizas dispuestas para amedrentar sin que casi nos demos cuenta.



Tratamiento gráfico de Julio Puente



12.5.26

No sabemos qué nos salvará del siguiente problema


Cuando todo parece absurdo,

incluso sin sentido aunque lo tenga,

sabemos que en lo habitual,

está la posibilidad de estar más seguros.




Siempre es bueno sentirnos seguros, aunque sea falsamente.

11.5.26

Se levantaba de color, para impresionar


Enmarquemos lo curioso, lo diferente, lo que no es muy habitual.

Juguemos con los colores y las formas, las sensaciones que no son abundantes.

Juguemos a que los colores nos creen formas, y las formas sensaciones.

Dejémonos llevar por lo poco frecuente, para poder soñar despiertos.

Amarillos, granates, magentas y blancos.

Para encerrarlo todo ponemos negro y dorados.



Montaje digital y fotografía de Julio Puente

Observanda detenidamente




No se podía cruzar la línea. 

Había que quedarse fuera, esperando no se sabe bien qué. 

Y la mujer se quedó quieta esperando. 




Desde la luz le empezaron a comentar levemente una orden. 

Ella hizo como que no quería escuchar nada. 

Al final le tuvieron que dar un grito para que no disimulara. 




Era la hora de irse. 

Y ella pensó que para qué tanta parafernalia. 

A veces hay que dar las órdenes de forma un tanto teatral.


10.5.26

Unos focos muy naturales




Decidieron iluminar la escena. 

Se encendieron ellas solas, pues la energía la llevaban dentro. 

Y los viejos libros se lo agradecieron, abriéndose en canal. 




Las flores tienen color y calor. 

Tienen luz y contraste. 

Dan sentido a lo que ya está muermo.



Obra fotográfica de: Julio Puente

Desnudos de cintura para abajo


Desnudos perdemos mucho.

Casi todos los hombres… más.

Por eso nos disfrazamos de señores.

A veces incluso con camisas de colores para disimular.

Desde ese momento, los gestos solo son para impresionar.

Y por eso solemos quedar patéticos



Obra fotográfica de: Julio Puente

9.5.26

La belleza, es solo una sensación humana?


¿Nos resulta extraño que un animal de compañía sienta admiración por la belleza? Creemos que la belleza es una de las identidades del ser humano y que solo nosotros sabemos diferenciarla, la respetamos y admiramos su existencia.

¿Y si hay otros animales además del humano, que también saben  diferenciar lo que para ellos les resulta bello? Ante la duda, sigamos dudando, y no demos por hecho lo que no sabemos.

No debemos obviar que muchos animales demuestran capacidad propia y de especie para elegir pareja, basándose en características estéticas como colores vibrantes, simetría o cantos complejos, lo que indica una apreciación de la belleza funcional y al atractivo de lo que observan.



Obra fotográfica de: Julio Puente



8.5.26

Siempre hay que subir despacio


Subiendo con calma. 




Se sabía atrapado 

envuelto en una subida nada fácil 

pero no quiso mirar a sus lados, 

solo al suelo, a los escalenos, 

pero no tropezar y caerse. 




No sabía bien cuantos escalones le faltaban, 

pero de uno en uno 

nunca se le hicieron pesados. 




Solo al llegar arriba, mira a su alrededor y vio lo conseguido.



Obra fotográfica de: Julio Puente




5.5.26

Una melonería de un melonero


Ya no hay meloneros por las calles de España. Cambiamos incluso en esa imagen celtibérica de los comercios de calle. Está ladeado el comercio, parece caerse pero se sujetan los unos a los otros. 

Es la propia calle la que está en pendiente. Todo lo demás se sujeta, los unos a los otros. Aunque sean esféricos.

Aquellos melones y sandías tenían garantía. Siempre salían buenos, pues el vendedor era fiel con sus clientes y entendía de dulzor, de golpes en el culo de la fruta, de olores a maduros. E incluso eran baratos.


Obra fotográfica de: Julio Puente



3.5.26

Posar algo asustada


—¡Mírame a la mano! Quiero que dirijas la mirada a este punto, para que quedes mucho más natural.  

Y poco a poco se fueron conformando el recuerdo, la idea, el dibujo, el trabajo y la relación con el lugar.

La joven estaba casi asustada, algo preocupada pues ella no pretendía nada que no fuera acabar pronto que aquel posado que no había pedido. Se sentía abrumada y rodeada. Encerrada en un rincón sin posibilidad de huir. 

—¿Y nos tendremos que llevar luego ese dibujo tan grande y feo hasta casa— se preguntaba por dentro.

Hoy nadie se acuerda de aquellos minutos y mucho menos, nadie sabe en donde se guarda aquella caricatura. Pero el sofoco sigue dentro de la joven.



Obra fotográfica de: Julio Puente




2.5.26

Solo son flores queriendo defenderse


Dos colores naturales.

Realmente tres colores naturales.

Las blancas y las rosas tienen el mismo corazón amarillo.


Se amontonan aleatoriamente para buscar luz.

Se empujan, se quitan los espacios, intentan sobresalir.

Es algo natural, todo es muy natural.


Y no son humanos… sino solo flores encerradas y sin poder salir.



Obra fotográfica de: Julio Puente



1.5.26

Los dedos no tienen la culpa

 

En la imagen hay al menos tres personas.

Y el señor de azul no sabemos si es capaz de adivinar quien es el la persona que no vemos.

Él de momento no lo ve.

No sabemos si es capaz de imaginársela.

Observa. Intenta escuchar la mitad del mensaje.

Y ella juega con los dedos de sus pies, ajena a las dudas de su compañero.



Obra fotográfica de: Julio Puente