11.5.26

Observanda detenidamente




No se podía cruzar la línea. 

Había que quedarse fuera, esperando no se sabe bien qué. 

Y la mujer se quedó quieta esperando. 




Desde la luz le empezaron a comentar levemente una orden. 

Ella hizo como que no quería escuchar nada. 

Al final le tuvieron que dar un grito para que no disimulara. 




Era la hora de irse. 

Y ella pensó que para qué tanta parafernalia. 

A veces hay que dar las órdenes de forma un tanto teatral.