¿Para qué ver los desastres que han creado otros, mientras no ponemos en plan contemplativo?
¿Qué tiene de interesante lo que otros destrozan?
¿Es posible mirar y ver, tranquilamente, las roturas que han hecho otras personas?
No se trata de ponerte tan chulo como el contrincante, aunque sea feo de narices, pero sí de demostrarle que no le tienes miedo, y que le puedes mirar a la cara sin reblar.
Y a ser posible quítate los artificios, las gafas del sol, para que vea el tonto de mala cara, que le miras a los ojos sin miedo. Eso impresiona.
Ya no se trata de ser un buen pescador, pues la pericia la suples con las aguas revueltas. Así que sin duda, saber elegir el momento de ir a pescar es importante para obtener buenas piezas.
Sea en el río y de pesca, o sea en cualquier otra actividad, estate atentó, pues si todo está muy revuelto, es el momento de aunque seas un torpe, de enganchar una buena pieza de lo que sea.
Da igual el lugar aunque en este caso me lleva a recuerdos de azulejos hermosos. Tal ve por eso, pues representa el contra punto a la belleza habitual, a la fácil, me la traje de vuelta del viaje.
Parece que en un tiempo quiso poner SCK, pero eso no nos dice nada de nada. El 5 señala, y la huella de la placa del Seguro de Incendios nos dice que debió ser un lugar con cierto valor. Ahora quedan las huellas.
Aguanta pues, y no le des todavía un puñetazo, que la pantalla es tuya y resulta muy caro arreglarla.
Yo soy diferente.
Pero no sucede nada extraño. Todos somos diferentes a todos.
Pero además de ser diferente…, yo soy raro.
Yo admito que tengo puntos de vista curiosos, distintos a la mayoría, lo cual no es nada —de entrada— que sea negativo.
Me gusta lo distinto, también algo el surrealismo, y bastante casi todo el Arte, admitiendo que dentro de estos gustos no todo es fácil de contemplar.
Y sobre todo, sé que soy efímero, lo cual es inevitable y una putada, aunque tengo que soportar y admitir que sea la mejor manera de que funcione el mundo.
Disfruto riéndome de mí mismo, y no quiero escuchar ya muchas quejas, pues a la edad que tengo, ni puedo resolver los problemas que no me piden ayuda, ni debo, pues hay que dosificar.
Y aun así, desde ese surrealismo, desde mi edad, desde ya incluso… esa personalidad rara, sigo peleando por cuestiones bastante diversas y casi siempre minoritarias.
Ya os dije que era distinto a la mayoría.
No tengo mucha idea de a quien me parezco. Puede que a mi tío Julio, a mi abuela Julia (de distinta rama ambos, los nombres coinciden por casualidad) y a un tío bisabuelo que ahora no recuerdo su nombre y que en los finales del siglo XIX se dedicaba a escribir libros sobre el futuro.
De aquel hombre del barrio de Casablanca de Zaragoza no quedan restos escritos, creo, y nunca pude hacer nada que no fuera saber que existió, que estuvo en la Guerra de Cuba, que era raro, y que por algún motivo me lo imagino en una ventana escribiendo, mientras contemplaba el Canal Imperial.
Yo no sé si él creía en el Cielo, en todo caso no le habrá servido de nada creer. Pero de estar yo equivocado, de existir ese lugar de reposo tras la muerte, el hombre estará muy jodido sabiendo que un familiar suyo añora sus escritos más de un siglo después, pero todos se tiraron a la basura.
Casi flotando sobre un aire muy húmedo.
Sujetando algo, pues por so está tirante.
Como todos nosotros ahora.
Tirantes y casi violentos.
Consumando el silencio, mientras soñamos en violento.
Nos quieren callados y silenciosos, pues así pueden jugar mejor a jorobar, a ir apoderándose de la democracia que nos costó tanto alcanzar.
Si no somos capaces de hacer ruido, cada uno el que sepa hacer, dejaremos de ser como queremos. Seremos como quieran ellos.
En realidad se quiere escapar, pero dios no le deja.
No le gusta nada de lo que ve, pero se tiene que joder.
No haber nacido Ángel, le dicen desde la Oficina de Registro.
En un Ángel flojo y con poca capacidad para modificar hábitos.
Los observa, no le gustan, pasa su informe al cielo, pero no le hacen ni puto caso.
Un pobre Ángel.
Está tan desesperado como los humanos.
Cuando delante tuya tienes todo, menos personas, es como si todo te perteneciera.
Pero en realidad son solo sensaciones muy temporales.
Enseguida se llenan de más personas aquellos vacíos.
Nada te pertenece, nunca te ha pertenecido.
Ni esa soledad que creías tuya.
Debemos aprender a mirarnos, para comprender mejor lo que vemos.
El surrealismo simplemente ha vino a cambiar la forma de intentar transmitir. Y al igual que con la literatura, a veces lo que intenta decir el autor: cala, se entiende enseguida, y otras veces no nos gusta o resulta complejo de entender. En el Arte, en todo el arte, sucede lo mismo.
Esta imagen refleja lo que somos.
—¿Einnn?
Sí, o lo he intentado, dentro de ese surrealismo fácil y sencillo.
Estamos enteros hasta que nos convertimos en polvo.
Ya he dicho que era de fácil explicación. Simplemente para abrir boca, para enseñar caminos como si lo hiciera a personas ajenas al mundo del Arte.
Hoy todo el Arte se mezcla, se fusiona, se deconstruye como sucede con cierta gastronomía. No tiene que ser todo estático y fijo, podemos intentar jugar con el Arte, es decir con nuestro lenguaje. Y explorar nuevos modos de expresión.
El surrealismo es muy viejo, nace en 1924, más de un siglo, aunque algunos lo hayan dado por muerto hace ya muchas décadas. En pintura el Realismo sigue muy vivo y si hay dudas mirar las últimas obras de por ejemplo Antonio López. Pero no está inamovible con casi dos siglos de vida.
Al hacer esta fotografía junto a otra más, una señora se me quedó mirando con cara de pocos amigos. Y me salvo del improperio mi propia edad.
Yo la entiendo ahora mejor que en ese momento, pudo pensar que las hacía para vete a saber qué fines, sin conocerme, posiblemente pensando que mi intención era la de criticar. Y no. O sí.
No existe morbo en mi decisión, sino injusticia que a veces con respeto, hay que mostrar.
Una injusticia que muchas veces retrato por los países de Europa que he ido visitando, que se da en muchos de ellos, que se ve en los centros de las ciudades, y que convierte a las personas en invisibles.
Los fotógrafos tenemos cuidado, conocemos qué se puede fotografiar, y qué se puede manipular con lo que hacemos.
Pero somos a su vez leves notarios de lo que vemos, aunque sea doloroso y no nos guste nada. No me lanzó improperios la señora, lo que me evitó tenerle que explicar que no lo hago para regodearme, sino para señalar con el dedo.
La fotografía es Arte, pero a su vez es también literatura y periodismo callado y sin letras. Muchas veces no es necesario escribir nada, para explicar todo.
Por cierto, los Servicios Sociales municipales o de personal voluntario de iglesias o de instituciones, en muchas ciudades, intentan ayudar como pueden, que siempre es poco aunque se agoten las personas que voluntariamente entregar mantas para que el frío sea menos.
¿Tú qué hubieras hecho? ¿eres de los de criticar por hacer la fotografía para un fin determinado, o de los que ayudan, o de los que no ven lo que hay en las aceras pues te resulta invisible?