5.5.26

Una melonería de un melonero


Ya no hay meloneros por las calles de España. Cambiamos incluso en esa imagen celtibérica de los comercios de calle. Está ladeado el comercio, parece caerse pero se sujetan los unos a los otros. Es la propia calle la que está en pendiente. Todo lo demás se sujeta, los unos a los otros. Aunque sean esféricos.

Aquellos melones y sandías tenían garantía. Siempre salían buenos, pues el vendedor era fiel con sus clientes y entendía de dulzor, de golpes en el culo de la fruta, de olores a maduros. E incluso eran baratos.