La belleza del instante me obligó a detenerme.
Había tranquilidad en su gesto, pero también una pregunta sin respuesta.
La imagen me decía una cosa, y lo que escribían sus manos podría decir algo completamente diferente.
Era un secreto, como la mayoría de las escrituras personales.
No se dio cuenta de que me lo llevaba a casa con su gesto.
Lo importante era lo que estaba escribiendo, y eso nunca podré saberlo.
Era un secreto, como la mayoría de las escrituras personales.
No se dio cuenta de que me lo llevaba a casa con su gesto.
Lo importante era lo que estaba escribiendo, y eso nunca podré saberlo.
Mientras tanto, su bastón descansaba, ajeno a las dudas.
