La soledad elegida es maravillosa cuando está rodeada del todo.
Cuando delante tuya tienes todo, menos personas, es como si todo te perteneciera.
Pero en realidad son solo sensaciones muy temporales.
Enseguida se llenan de más personas aquellos vacíos.
Nada te pertenece, nunca te ha pertenecido.
Ni esa soledad que creías tuya.
Debemos aprender a mirarnos, para comprender mejor lo que vemos.
