Un cardo sin borricos da miedo, pues acercarse es pincharse. Solo de acercarse. ¿Qué se habrá creído el cardo borriquero para crecer con esas puntas tan afiladas?
Claro que… para ser peligroso, antes se tiene que secar. Solo el pinchante si ya está muerto. Una curiosidad más de la inmortalidad.
