30.8.26

La técnica del fotógrafo Franco Fontana

Franco Fontana paisaje

Nos ha dejado el fotógrafo italiano Franco Fontana y aunque los colores naturales van a seguir en mismo puesto, la fotografía pierde a un pintor natural que utilizaba en vez del lienzo pictórico el mundo de la fotografía. Primero en analógico y después en digital, para transmitir color y formas geometrías y luz natural.

La clave para entender al fotógrafo Franco Fontana es que sus colores más famosos no nacieron originalmente en Photoshop ni de colorear fotografías a mano. En gran parte de su obra clásica, sobre todo desde finales de los años sesenta hasta los ochenta, el color estaba ya delante de la cámara y Fontana lo buscaba deliberadamente antes de disparar.

Sus procedimientos artísticos y fotográficos fueron cambiando con el tiempo, pero pueden distinguirse claramente dos épocas. En su etapa clásica trabajaba con fotografía analógica, fundamentalmente con diapositiva en color de 35 mm. Pero el secreto no era simplemente utilizar una película que diera colores fuertes.

Fontana recorría el paisaje buscando determinadas combinaciones de colores y de formas. Un sembrado amarillo, otro verde, una montaña oscura, un cielo azul; una pared roja junto a otra amarilla; una sombra negra atravesando una superficie intensamente coloreada. Y después eliminaba analógicamente todo lo que consideraba superfluo.

Él mismo explicaba que el color tenía que dejar de ser simplemente una característica del objeto para convertirse en el sujeto de la fotografía. En una entrevista decía que, si el color seguía siendo únicamente el color de las cosas, era la película y no el fotógrafo quien estaba decidiendo.

Un fotógrafo convencional podía mirar un campo y pensar: "Qué bonito paisaje". Franco Fontana miraba el mismo lugar y probablemente veía: amarillo — verde — azul — negro. Prácticamente veía un cuadro abstracto antes de fotografiar el paisaje natural.

Por eso sus fotografías recuerdan en ocasiones a Rothko, Newman, Mondrian o a la abstracción geométrica, aunque él insistía en algo muy interesante: la fotografía nunca es verdaderamente abstracta porque la cámara siempre ha fotografiado algo que existía realmente delante del objetivo.

Fontana utilizaba frecuentemente teleobjetivos de entre 100 a 300 mm y puntos de vista distantes. Eso comprime la perspectiva. Una montaña que está a kilómetros parece acercarse al campo situado en primer término y las diferentes profundidades se transforman visualmente en franjas. La tridimensionalidad prácticamente desaparece.

Las diapositivas ya proporcionaban colores mucho más limpios e intensos que muchas películas negativas y Fontana utilizaba deliberada de una ligera subexposición de la diapositiva para aumentar saturación y densidad cromática.

Luego duplicaba la diapositiva mediante película normal para aumentar el contraste y saturación y eliminar parte de las gradaciones intermedias. Eso explica bastante bien algunas fotografías que parecen tener pocos tonos y muchísima intensidad de color. No es exactamente pintar los colores. Es aprovechar deliberadamente las características y limitaciones de la película. Por ejemplo, un verde que originalmente podía contener muchas pequeñas gradaciones terminaba convertido en una superficie verde mucho más uniforme. Eso contribuía enormemente a la apariencia casi pictórica de las fotografías.

Parece ser que Fontana no utilizaba filtros para conseguir esos colores tan potentes y que prefería obtenerlos mediante la película, exposición, luz y elección del motivo, aunque algunos hablan ocasionalmente de polarizadores. Lo importante es que los colores característicos de Fontana no pueden explicarse diciendo simplemente "utilizaba filtros de colores". No era ese su procedimiento esencial.

Fontana buscaba luz capaz de separar claramente los planos. El sol intenso produce exactamente lo que necesitaba, unos colores limpios, unas sombras muy negras, superficies bien delimitadas y poca ambigüedad tonal. Por eso muchos de sus paisajes italianos presentan ese aspecto mediterráneo de cielo intensamente azul, trigo amarillo, vegetación verde y sombras muy oscuras. No perseguía necesariamente la luz suave que suele recomendarse para la fotografía tradicional de paisaje. En muchas ocasiones necesitaba justamente una luz bastante dura para simplificar la realidad.

Y tampoco coloreaba las fotografías manualmente, no estamos ante fotografías en blanco y negro posteriormente coloreadas. La fotografía era concebida y realizada en color desde el principio. Eso es particularmente importante porque Fontana comenzó a trabajar de esta manera cuando la fotografía artística seria seguía estando extraordinariamente dominada por el blanco y negro. Su utilización del color durante los años sesenta fue precisamente una de las razones por las que resultó innovador. Una fotografía suya podía sufrir después modificaciones propias del laboratorio, de reproducción, contraste o impresión, naturalmente, pero la materia prima fundamental ya era cromática.

Y todo esto, analógico, hasta que llegó el momento de cambiar a la fotografía digital. Fontana no fue en absoluto uno de esos fotógrafos que consideraban sacrílego Photoshop o la fotografía digital. En una entrevista explicó literalmente que utilizaba la fotografía digital y consideraba el ordenador muy útil para mejorar la calidad final de sus fotografías. Y defendía sin complejos la postproducción digital.

Su evolución fue clara. Diapositiva analógicas, Polaroid, transferencias, experimentación, collage y finalmente fotografía digital, incluyendo trabajos en los que modificó colores, aumentó contrastes o incorporó personajes y sombras. Fontana no era un purista tecnológico. Para él la cámara era solamente una herramienta. Lo fundamental era la mirada.

Primero encontraba el color.
Después encontraba la geometría.
A continuación elegía la luz.
Ya en su laboratorio eliminaba casi todo lo demás.
Y finalmente utilizaba la técnica fotográfica para intensificar lo que había visto.


Encontraba un paisaje que encajaba con su particular firma de Franco Fontana dentro de lo que observaba y lo aislaba con la cámara. No inventaba mundos de colores imposibles; descubría combinaciones extraordinarias dentro del mundo ordinario.