31.12.14

Junto a la cárcel del pueblo estaba el chorrito

No encajaban los elementos: el nombre, el número, la ventana, los barrotes, la sensación de abandono, de antiguedad, de curioso lugar llamado a ser llamado.

Lo curioso es que estaba pegado al edificio de la cárcel del pueblo, hoy abandonada o vacío, que depende del momento y el tiempo.

Manchas para reconocer que no sabemos ni donde estamos

Son tiempos de manchas, de imágenes, de miradas, de sensaciones, de provocaciones interiores. 

Son tiempos de no ver nada para poder ver todo, para adivinar e imaginar, para quedar sorprendido de la nada, y darnos cuenta de lo poco que somos pues cualquiera puede ser algo. 

Son tiempos de emprender con al Arte, de comprar y vender, de engañar y disfrazar, del trampantojo y la mentira. 

De la verdad disfrazada y de la decoración con ideas y mensajes.

Sobre todo es tiempo de cambios, de turbiedades, de búsquedas de caminos. 

De no saber hacia dónde vamos, pues no sabemos dónde estamos. 

Y sobre todo no queremos estar en donde nos encontramos.