16.8.25

Las grullas dibujaban sobre el cielo su camino


Las grullas dibujaban sobre el cielo el camino. A veces iban y a veces venían.

Nosotros simplemente mirábamos su dirección. 

Escuchábamos sus voces, sus gritos de aviso y creíamos que los siglos se había congelado encima de nosotros. 

Es Gallocanta, ese Aragón ancestral, y era la naturaleza que nos avisaba de lo pequeños que éramos, por incapaces de volar.

Ellas ni nos miraban, se habían acostumbrado a los espectadores erguidos que quedaban sorprendidos por sus gritos y los repetían sin parar cuando nos miraban desde arriba. 

Creo que jugaban con nosotros.