Semanas de nieblas, de grises que nos envuelven en los inviernos zaragozanos, de humedades y fríos.
Es desde el final del otoño, ese mismo tiempo que añoramos en los días duros de verano y que luego sufrimos.
Siempre parece que estamos mejor, si somos capaces de pensar en el pasado. Es falso.
Nunca estamos de acuerdo con lo que tenemos. Por eso precisamente, logramos mejorar en nuestras vidas.
Son nieblas de finales de año, de ese tiempo en que logramos limpiarnos de polvo para poder empezar una nueva caminata en un nuevo periodo vital.