Sigamos explotando, sigamos cambiando la pared que nos ofrecen, si no nos gusta. Continuemos con nuestras quejas con la manera que sepamos o podamos expresar nuestros gritos.
Nos quieren callados y silenciosos, pues así pueden jugar mejor a jorobar, a ir apoderándose de la democracia que nos costó tanto alcanzar.
Si no somos capaces de hacer ruido, cada uno el que sepa hacer, dejaremos de ser como queremos. Seremos como quieran ellos.
