30.4.25

Bocadillos de calamares en Madrid


Ya hace tiempo que no me tomo un bocadillo de calamares de bar. Con salsa mayonesa y un toque picante.

En casa sí, pero aunque estén mejores, incluso estando mejores… no es lo mismo. 

Un bocadillo de calamares en un pan de chusco abierto no del todo, con su salsa mayonesa y sus toques picantes que le dan personalidad. 

Caliente y con una caña de tamaño agradecido. 

Un bocadillo de calamares tiene su "aquel" pues hay que saber enharinarlos sin pasarse.

Freírlos para que estén jugosos y tiernos pero nunca crudos, y a ser posible algo crujientes, nunca babosos ni blandengues. 

Ya solo quedan los recuerdos de una utilidad

Belleza vieja.

Utilidad, literalmente en los últimos años de su vida.

Esperando.

Aunque que ya nadie quiera llamar ni abrir esa puerta. 

La belleza tiene su punto, su edad, su momento vital. 

Y todo se acaba. 

Ya solo quedan los recuerdos de la utilidad pasada.