Ellos van a lo suyo, paseando y comiendo natural, como si fuera lo que la vida les ha obligado. Tampoco sabemos toda su vida.
Pero en realidad viven dentro de un cuadro del siglo XVIII que se mueve y recibe los cambios de temperatura.
Si les preguntáramos, nos dirían que a ellos eso… les importa tres huevos. Seguramente no sepan qué es la felicidad y se conforman con que los dejen tranquilos.
