22.1.26

¿Cómo se hacían copias fotográficas con el sistema de la calotipia?


La obra fotográfica "El pajar" (The Haystack) de William Henry Fox Talbot no es solo una imagen de un granero, sino un ejemplo fundamental de la tecnología calotípica y una muestra de las posibilidades estéticas y documentales de la fotografía en sus inicios, consolidando el sistema negativo-positivo que revolucionaría la reproducción de imágenes.

Realizadas esta fotografía a finales de abril de 1844, usó —de su invención— el proceso llamado calotipo (calotipia o talbotipo), un método negativo-positivo que permitía obtener varias impresiones, una tras otra con el mismo papel que se usaba como negativo. 

Talbot es considerado uno de los padres de la fotografía moderna por este desarrollo, que precedió al daguerrotipo y al proceso de revelado negativo-positivo que conocemos hoy.

Y esta imagen está considerada como una fotografía icónica de 1844, creada con su proceso llamado calotipo, que producía un negativo de papel a partir del cual se podían hacer después múltiples copias positivas, siendo un hito en la fotografía moderna por su capacidad de reproducción, plasmando en la imagen final tanto la la textura como luz, en este caso el de una escena rural.

El sistema fotográfico utilizaba un papel con nitrato de plata y yoduro de potasio. Este papel se exponía a la luz en una cámara oscura para crear un negativo latente. Imaginemos una caja oscura y en el fondo se colocaba el papel con su emulsión. Se revelaba con con una mezcla basada en ácido gálico, ácido acético y nitrato de plata y se fijaba con hiposulfito sódico/tiosulfato para eliminar la plata no revelada y estabilizar la imagen.

El negativo, en papel, se bañaba en cera derretida para hacerlo más transparente.

Este baño reducía selectivamente el yoduro de plata allí donde había llegado más luz, haciendo aparecer la imagen negativa en tonos cálidos sobre el papel.

En la calotipia, el negativo en papel se usaba para sacar positivos por contacto, y esos positivos se obtenían por ennegrecimiento directo en un papel fotosensible, sobre todo papel a la sal.

Para hacer el papel a la sal, se tomaba un papel (generalmente de buena calidad) y se salaba: se empapaba con una solución de cloruro (por ejemplo, cloruro de sodio o de amonio) y se dejaba secar. Luego se sensibilizaba aplicando nitrato de plata, formando cloruro de plata en las fibras del papel, fotosensible a la luz.

Sobre ese papel a la sal, se colocaba el negativo calotípico (también en papel) directamente en contacto con el papel a la sal sensibilizado, formando un “sándwich” en un marco de copiado.

Este conjunto se exponía a la luz del sol o a una fuente intensa de luz. Se "insolaba" que así se llamaba ese proceso que se siguió usando para los fotograbados, directamente al sol, hasta bien entrada la mitad del siglo XX, cuando salir al sol se sustituyó por mesas de insolación con luz artificial de alta potencia.

La luz atravesaba las zonas claras del negativo y ennegrecía el papel positivo; las zonas oscuras del negativo protegían el papel, quedando claras. Así se obtenía un positivo del tamaño del negativo, por contacto.

A diferencia de los procesos posteriores “latentes”, aquí la imagen positiva se formaba directamente durante la exposición, sin necesidad de un revelador químico separado: cuanto más tiempo al sol, más se oscurecía la imagen.

En sentido estricto, en el papel a la sal no se revelaba en líquidos como en la calotipia o la gelatina‑bromuro moderna, sino que la imagen aparecía durante la exposición y el fotógrafo controlaba visualmente el oscurecimiento del papel. Cuando el positivo tenía el contraste deseado, se retiraba del marco y del sol. Ya no era necesario más exposición, que duraba varios minutos en contacto el negativo y el papel que iba a ser el positivo.

A continuación, la copia en positivo en el papel a la sal se fijaba para eliminar la plata no expuesta y estabilizar la imagen. Si no se hubiera sometido a un proceso de fijado con líquidos, poco a poco la imagen hubiera ido desapareciendo, al seguir recibiendo luz.

En los primeros años se usaron distintos fijadores (como el bromuro de potasio), pero pronto se generalizó el uso del tiosulfato de sodio (hiposulfito), tal como ya se hacía en el negativo calotípico.

Después se lavaba abundantemente con agua para eliminar residuos de plata y fijador y se dejaba secar colgado el papel positivo de unas pinzas.