Experimentemos con los colores y las formas, creemos sueños de la nada, soñemos incluso despiertos, mientras jugamos con las manos.
Elevemos una bola desde el interior de otro espacio absurdo, y observemos lentamente que la suma de diferentes absurdos, crean un absurdo mayor.
Es la vida, daría igual si son sueños de bolas, o si son bolas de imbéciles.
El caso es que nos podemos imaginar lo que queramos, sea bueno o sea malo.
Somos los dueños de nuestros sueños, y los esclavos, muchas veces, de los sueños de los demás.
