En las esquinas de cualquier ciudad de miedos te puedes encontrar agazapada a la señora viuda de la muerte, esperando escondida entre las penumbras para darte un susto de los suyos.
No se corta un pelo, aparece bien vestido, incluso en los últimos tiempo lleva en su piel seca y acartonada llena de tatuajes hermosos…, pero la boca le delata.
La muerte siempre mira con los ojos grandes y bien abiertos para enseñar el hueco de las cuencas vacías. Son cosas que lleva la propia muerte encima. Eso y la nariz seca aunque la disimule con mocos artificiales.
Si te cruzas con ella no corras, es peor. Simplemente pasa de larga como si no la hubieras visto. Eso le jode mucho y la desconcierta.
