Íbamos de barca en barca.
Éramos niños de juego.
No sé qué edad tendría yo, pero seguramente no se notaría.
La belleza de saltar entre muertos es única, pues crujen, pero nadie se queja.
Era Asturias, ya hace mucho que no voy por Asturias para buscar barcos que crujen.
Igual ya no están los barcos, mientras que sí se mantiene Asturias.