Cuando una flor nueva estalla, ocupa mucho más espacio, se expande hasta ocupar un lugar desde donde cazar mucho más sol y desplegarse con todos sus elementos.
Una flor siempre quiere ser vista, su función es resultar atractiva. Pero para eso tiene que estar abierta. Cuando una flor está cerrada, pasa muy desapercibida.
Incluso los colores de la flor solo los despliega cuando ya está recibiendo toda la luz del mundo, para poder llamar la atención de los insectos.
Las flores se comportan como los humanos. O al revés. Solo se nos nota cuando nos abrimos, mientras tanto y si estamos en silencio, podemos engañar mejor y no demostrar qué somos.