Esta imagen está tomada en enero de 2026, a las casi 12 de la mañana de un martes en la Gran Vía de Madrid. Muestra la soledad, la injusticia, el abandono, señal excesivamente abundante de que estamos dentro de una sociedad ya rota y con serios problemas. No hablo solo de Madrid o de España. Que también.
Al hacer esta fotografía junto a otra más, una señora se me quedó mirando con cara de pocos amigos. Y me salvo del improperio mi propia edad.
Yo la entiendo ahora mejor que en ese momento, pudo pensar que las hacía para vete a saber qué fines, sin conocerme, posiblemente pensando que mi intención era la de criticar. Y no. O sí.
No existe morbo en mi decisión, sino injusticia que a veces con respeto, hay que mostrar.
Una injusticia que muchas veces retrato por los países de Europa que he ido visitando, que se da en muchos de ellos, que se ve en los centros de las ciudades, y que convierte a las personas en invisibles.
Los fotógrafos tenemos cuidado, conocemos qué se puede fotografiar, y qué se puede manipular con lo que hacemos.
Pero somos a su vez leves notarios de lo que vemos, aunque sea doloroso y no nos guste nada. No me lanzó improperios la señora, lo que me evitó tenerle que explicar que no lo hago para regodearme, sino para señalar con el dedo.
La fotografía es Arte, pero a su vez es también literatura y periodismo callado y sin letras. Muchas veces no es necesario escribir nada, para explicar todo.
Por cierto, los Servicios Sociales municipales o de personal voluntario de iglesias o de instituciones, en muchas ciudades, intentan ayudar como pueden, que siempre es poco aunque se agoten las personas que voluntariamente entregar mantas para que el frío sea menos.
¿Tú qué hubieras hecho? ¿eres de los de criticar por hacer la fotografía para un fin determinado, o de los que ayudan, o de los que no ven lo que hay en las aceras pues te resulta invisible?
