Miremos 100 obras, y quien dice 100 dice 200. Son varias maneras de ver lo mismo. O similar. De llenarte de un concepto, de una idea, de una explicación silenciosa y de colores.
Observamos, nos entran las dudas de lo que el autor quería decirnos, e intentamos adivinar su lenguaje. No sirve para nada, y eso es precisamente lo maravilloso.
Que no sirve para nada.
Ni positivo, ni negativo.
Tampoco es neutro.
Simplemente es Arte aunque la inmensa mayoría no lo reconozcan así.
