Todos tenemos memoria, y todos tenemos en la memoria a personas que se nos ha escapado. A veces casi sin decirnos nada. Es la vida. Es la muerte. Somos efímeros como casi todo, y tenemos que acostumbrarnos a esa realidad, incluso a esa sensación poco agradable.
Llevamos miles de años depositando los recuerdos y las memorias ya fallecidas en cementerios reales o imaginarios. Y así logramos mantener unos años más su memoria. También eso es efímero.
Poner color y detalles a esa memoria es un pequeño activo por/para los que recordamos.
