Nadie ha dicho nunca que las monjas no pueden ser alegres, que no pueden quedarse mirando a un hombre, que no tengan una gracia escondida que nos podría sorprender su conociéramos de cerca de alguna. Saben contar chistes y alguna con suma gracia. Se avisa. Así que no nos debe sorprender nada esta imagen del fotógrafo Gabriel Bouys, realizada en la Plaza de San Pedro en Roma. No sabemos si les hace gracia el vestido del soldado, algún gesto del chaval o es que simplemente les gusta su cara y su tipo. Todo podría ser pues todas son personas, incluidas el soldado.
5.4.14
4.4.14
Un bolso de marca cara, a punto de caer en el abismo de la nada
Se podría caer el bolso al abismo de la nada, quedaría fuera de la vista de los compradores, se perdería en el escaparate. Y eso no está bien pues para eso lo habían puesto enmarcado entre tanta belleza escultórica. Un simple empujón y adiós, pero nadie le dabe el soplo suficiente para moverlo. Valía menos que el aire que sujetaba el marco.
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