Observemos el contenido. Miremos el continente. Dejémonos llevar por el conjunto. Aprendamos a convivir con la belleza.
Llevar a niños o jóvenes a ver Arte es abrirlo al futuro, y dejarles que sean ellos los que lo odien o lo amen.
Tiene que haber de todo. Es bueno también que haya nuevas generaciones que odien el Arte.
Solo desde ese odio a lo que les enseñamos ahora, serán capaces de crear un nuevo Arte, unas nuevas maneras de expresión.
