28.2.26

Unidos, pero sin tocarse


Podríamos estar unidos y sin tocarnos, solo sintiéndonos cerca, escuchándonos, sabiendo que si te necesito te acercarás un poco más hasta cogerme de la mano

Creo que a eso lo llaman amor, y sí, debe ser eso.

Luz de Paz, como idea, es interesante


El fin de semana pasado nos dieron Luz de Paz. Es una cosa bonita y entrañable, a la vez que sencilla y tierna. 

Todos los años unos Scouts austriacos recogen de la gruta de Belén —donde la tradición dice que nació Jesús— una vela encendida con la llama de Luz de Paz que eternamente allí alumbra el lugar. 

Esa vela encendida la reparten luego desde Viena en una ceremonia religiosa a grupos de Scouts de toda Europa para que la lleven a sus parroquias y desde allí le entreguen en las casas con enfermos, cárceles, hospitales o personalidades políticas o sociales. 

Este año nos ha llegado a mi casa. Es una simple vela que contiene una luz trasmitida desde Belén encendida de mano en mano. Algo tan simbólico puede/debe tener una fuerza increíble en tiempos en que nada vale nada. 

No hay que creer especialmente en el sistema, pero si en la idea, en el símbolo de paz de unos chavales que a mejor reparto, es imposible que se dediquen. Entregan Luz eterna, Fe en algo importante en sus mensajes, y le añaden el apellido de Paz. 

Viniendo de Oriente y de unos años tan duros para todos sus habitantes, la mayoría no cristianos, tener en casa algo de allí es una bendición. 

Tenemos un poco de la Luz que a ellos les alumbra en la Fe de que algo puede mejorar, tenemos un recuerdo que ha viajado miles de kilómetros para repartirse por el mundo de mano en mano, tenemos una excelente idea que no moverá la personalidad de nuestros políticos pero que nos demuestra que todavía se pueden conseguir pequeñas cosas si nos lo proponemos. 

Sólo tenemos que ir cambiando la vela cada poco tiempo para que la luz siga viva como las ideas. Deseamos entrar en todos los Años Nuevos con la Luz de Paz de Belén.

27.2.26

Lunes de Fumar, como vicio idiota


Ayer volví a fumar después de muchos meses. Nunca he sido fumador de los de verdad, a lo sumo me ha durado el vicio un par de semanas, y siempre en pipa. Mi secreto creo que ha estado en no llevar nunca el tabaco encima. Y no comprar nunca cigarrillos, con lo cual siempre he fumado, o de prestado —lo cual retrae mucho—, o en casa por las noches después de una interesante cena y tabaco de pipa. 

Es una mierda fumar. 

Es un vicio idiota que sería muy difícil de explicar excepto en estos tiempos que corren, en que todo el mundo se ha puesto de acuerdo para prohibirlo, lo que da pie para defender el derecho individual a morir de lo que a uno le dé la gana

Hoy llevo la boca como un estropajo. La noto áspera, maloliente y vieja mientras parece picarme un poco la garganta. El placer duró escasamente un minuto porque en cuanto pegas más de una docena de caladas ya empieza a saber la nicotina a la suyo y el placer se convierte en pecado. 

Hoy sé que el desayuno de pan tostado con aceite de oliva no será igual, que nada me sabrá a lo que debe saber por culpa del regalo de Papa Noel, que eso sí, lo hizo mi esposa con su mejor intención, que yo agradecí o lo que es peor, posiblemente solicité, pero que es una mierda. Seguiré fumando sólo por llevar la contraria, pero os aseguro que no merece el esfuerzo.

25.2.26

Un cardo sin borricos


Un cardo sin borricos da miedo, pues acercarse es pincharse. Solo de acercarse. ¿Qué se habrá creído el cardo borriquero para crecer con esas puntas tan afiladas? 

Claro que… para ser peligroso, antes se tiene que secar. Solo el pinchante si ya está muerto. Una curiosidad más de la inmortalidad.

23.2.26

Un cubo rojo, con agujero


Posiblemente ninguna de las dos personas que observan, entiendan del todo el concepto de esta obra. Yo tampoco. Pero daría igual. El color, las formas, lo llenan todo. No es útil, parece que se quiere caer pero lo han hecho para que no quede derribado del todo. Y poco más. En que el Arte no necesita casi nada para provocar. 

21.2.26

Cuidado al salir, es peligroso


Después de atravesar la puerta de salida, todavía queda mucho recorrido por realizar. No te confíes del momento, no es sencillo salirse, y los que se quedan tienden a impedirlo, antes y después de el abandono.

20.2.26

Pequeño cuento de mentira… o no

Cuando ví a este señor tranquilamente esperando el Metro, no sospeché de él. Nada. Me pareció de lo más normal todo. Una estación tranquila, poca gente, un horario temprano, una mañana de invierno anodino. Madrid.

Pero aquel hombre no hacía más que mirarme de reojo. Que por si no lo sabes bien, es una forma de mirar sin que se note, por el rabillo del ojo contrario.

—¿Le pongo? —me dije pensando, pero enseguida ví que el asunto iba por otra parte.

Nos separaban las vías, no era posible acercarse para provocar alguna acción. Así que jugué con él. En la distancia, claro. 

Me fuí hacia mi salida de estación, lentamente, y al llegar a un pasillo, me giré bruscamente en un momento en el que creía que él no me miraba…, y desaparecí.

O casi.

Me había puesto de hurtadillas en el canto del pasillo, para mirarle sin que él me pudiera ver. Y en breves instantes el hombre del chaquetón grueso…, actuó.

En unos segundos, casi en un plis plas, se encogió de hombros primero, y de cuerpo completo después…, y tras levantarse se metió por la puertecita gris de su costado, adaptado al medio.

Nadie se dió cuenta, nadie más que yo. Esa puerta era de verdad. Él no lo sé.

Dentro de cada ventana hay una historia


Sobre ventanas, más ventanas. Y dentro siempre, más vidas reservadas.

¿Cuántos relatos se podrían hacer con el contenido que se esconde detrás de las ventanas?

A veces no hay que inventarse nada, simplemente observar lo que sucede en la vida.

La literatura copia de la vida.

Y la vida copia de la literatura.

¿Quien fue antes? No sabemos quien se inspiró primero y de quien, pero sí sabemos que seguimos inspirándonos de la vida común, para contar historias comunes.

17.2.26

Uno se quemó y el otro no


El día que fotografié esta pared se me acercó un guardia de seguridad para ver qué hacia. 

¿No sería yo el que primeramente quemé la pared?

No, pero admito que no es habitual ver a un señor mayor, con boina, fotografiando esta marranada.

Hablamos un rato, y creo que no le convencí de nada.

Ni de Arte Fotográfico, ni de blog o internet, ni de mierdas variadas.

Me llevé medio centenar de fotografías de aquel incendio hermoso.

No, no dejó de mirarme el buen mozo, pensando que yo debía ser un imbécil.

Los imbéciles a veces, podemos parecer incluso malos.

Todo es posible en la imaginación


Los espacios para descansar los rellena el diablo con sus imaginaciones.

Podemos soñar que nos adentramos en un edificio, pero que dejamos las orejas fuera, para seguir recibiendo el aire del momento.

Todo es posible en la imaginación.

Por cierto, es Bilbao.

16.2.26

Esperando a que llegue la hora


Esperando a las 11.

Cree que viene el tren.

Pero lo que viene es el cambio de paisajes.

Espera al tren.

Pero a lo que espera es al futuro.

Mira al horizonte, por donde vendrá el aire.

Y lo que viene es un espacio para moverse. 

Ya queda poco, para volverlo a intentar.

15.2.26

La pobreza en blanco y negro


En silencio. Llenos de seriedad y casi tristeza. 

Era una mañana cualquiera en un restaurante de comida rápida de Madrid

De los pocos que permitían a las personas que duermen en la calle, poder entrar a lavarse la cara y a sus necesidades habituales. 

A recibir algo de calor de la mañana.

La distancia unida a la soledad indica la procedencia de la imagen del instante. 

A veces reciben un café solidario de alguna persona que también desayuna. 

En realidad es la pobreza enmascarada en un lugar de diseño.

Lo dije por decir, de verdad


 ¿Y si no nos diera la gana?

¿Con qué nos iban a obligar?



Es verdad, perdón.

Lo dije por decir.





14.2.26

No es piel humana, aunque se comporta similar


Es similar a nuestra piel humana, similar en su comportamiento ajado y dispuesto a prepararse para el final. La naturaleza es muy similar aunque sea de otro color, con otra textura, con diferente forma.

Es la piel en escamas de un árbol, pero en llegando a cierta edad deja de tener brillo y le van saliendo escamas y manchas. Todo normal.

13.2.26

Vamos de color en color


Levemente, flores de otoño. Nada más que eso. Que enseguida vendrán tiempos primaverales y tras el verano todo continuará llenándonos de morados para volver a repetirse los blancos inviernos.

Vamos de color en color. Y de momento no hemos sabido encontrar la manera de romper estos ciclos, aunque a veces damos miedo por nuestra capacidad de joder la forma natural de repetirnos.

10.2.26

Miramos los destrozos, y nos quedamos tranquilos


¿Qué hacemos mirando las roturas que ni nos van ni nos vienen?

¿Para qué ver los desastres que han creado otros, mientras no ponemos en plan contemplativo?

¿Qué tiene de interesante lo que otros destrozan?

¿Es posible mirar y ver, tranquilamente, las roturas que han hecho otras personas?



9.2.26

Mirarle la cara sin reblar, es la mejor decisión


A veces, cuando te encuentras de bruces con un monstruo, lo mejor es sentarte con calma, observarlo y ponerle cara de  que no te está produciendo temor.

No se trata de ponerte tan chulo como el contrincante, aunque sea feo de narices, pero sí de demostrarle que no le tienes miedo, y que le puedes mirar a la cara sin reblar.

Y a ser posible quítate los artificios, las gafas del sol, para que vea el tonto de mala cara, que le miras a los ojos sin miedo. Eso impresiona.

A río revuelto, ganancia para los pescadores


Dice el refrán español o castellano que: "A río revuelto, ganancia de pescadores", señalando que contra más revueltas están las aguas, más opciones tienen todos los pecadores, incluidos los torpes, de enganchar una buena pieza. 

Ya no se trata de ser un buen pescador, pues la pericia la suples con las aguas revueltas. Así que sin duda, saber elegir el momento de ir a pescar es importante para obtener buenas piezas. 

Sea en el río y de pesca, o sea en cualquier otra actividad, estate atentó, pues si todo está muy revuelto, es el momento de aunque seas un torpe, de enganchar una buena pieza de lo que sea.

6.2.26

G o D. No hay tanta diferencia


 

Quedan las huellas, y no es suficiente


¿En dónde se esconde la belleza? Pues depende de cada persona. Algunos vemos belleza en donde otros solo encuentras basura, o al revés. Esta pared tiene algo, su punto dentro de la destrucción por el paso del tiempo. Y la cacé desprevenida.

Da igual el lugar aunque en este caso me lleva a recuerdos de azulejos hermosos. Tal ve por eso, pues representa el contra punto a la belleza habitual, a la fácil, me la traje de vuelta del viaje.

Parece que en un tiempo quiso poner SCK, pero eso no nos dice nada de nada. El 5 señala, y la huella de la placa del Seguro de Incendios nos dice que debió ser un lugar con cierto valor. Ahora quedan las huellas.

5.2.26

Soy distinto a la mayoría, y no sé por qué


Si estás viendo esto, leyendo incluso, y no te entran ganas de darle un puñetazo a la pantalla por lo que ves, eres como lo que pareces observar, efectivamente, eres diferente. 

O te sabes aguantar,

Aguanta pues, y no le des todavía un puñetazo, que la pantalla es tuya y resulta muy caro arreglarla.

Yo soy diferente.

Pero no sucede nada extraño. Todos somos diferentes a todos. 

Pero además de ser diferente…, yo soy raro.

Yo admito que tengo puntos de vista curiosos, distintos a la mayoría, lo cual no es nada —de entrada— que sea negativo.

Me gusta lo distinto, también algo el surrealismo, y bastante casi todo el Arte, admitiendo que dentro de estos gustos no todo es fácil de contemplar.

Y sobre todo, sé que soy efímero, lo cual es inevitable y una putada, aunque tengo que soportar y admitir que sea la mejor manera de que funcione el mundo.

Disfruto riéndome de mí mismo, y no quiero escuchar ya muchas quejas, pues a la edad que tengo, ni puedo resolver los problemas que no me piden ayuda, ni debo, pues hay que dosificar.

Y aun así, desde ese surrealismo, desde mi edad, desde ya incluso… esa personalidad rara, sigo peleando por cuestiones bastante diversas y casi siempre minoritarias. 

Ya os dije que era distinto a la mayoría.

No tengo mucha idea de a quien me parezco. Puede que a mi tío Julio, a mi abuela Julia (de distinta rama ambos, los nombres coinciden por casualidad) y a un tío bisabuelo que ahora no recuerdo su nombre y que en los finales del siglo XIX se dedicaba a escribir libros sobre el futuro.

De aquel hombre del barrio de Casablanca de Zaragoza no quedan restos escritos, creo, y nunca pude hacer nada que no fuera saber que existió, que estuvo en la Guerra de Cuba, que era raro, y que por algún motivo me lo imagino en una ventana escribiendo, mientras contemplaba el Canal Imperial.

Yo no sé si él creía en el Cielo, en todo caso no le habrá servido de nada creer. Pero de estar yo equivocado, de existir ese lugar de reposo tras la muerte, el hombre estará muy jodido sabiendo que un familiar suyo añora sus escritos más de un siglo después, pero todos se tiraron a la basura.


4.2.26

Ensimismadas entre sus pensamientos


Contra la pared.

Ensimismadas.

A escondidas.

Una intentando ocultar, otra volada hacia otro mundo.

3.2.26

Café acogedor con vistas naturales


Oporto - 2019 - 

No sabíamos que estábamos a muy pocas semanas de que todo fuera a estallar.

2.2.26

Imaginemos el calor del verano


Un pequeño golpe de verano, algo de mar, de playa, de posible calor. No, es cierto, seguimos en invierno, hace frío, pero en una fotografía esto no se nota. Es Oporto.

Solo es un trozo de cuerda


Solo una cuerda.

Casi flotando sobre un aire muy húmedo.

Sujetando algo, pues por so está tirante.

Como todos nosotros ahora.

Tirantes y casi violentos.

Consumando el silencio, mientras soñamos en violento.




A veces lo que se esconde, permanece


Arenas lisboetas con piedra de color - Lisboa