30.1.26

¿Quieres ser como quieras o como quieran ellos?


Sigamos explotando, sigamos cambiando la pared que nos ofrecen, si no nos gusta. Continuemos con nuestras quejas con la manera que sepamos o podamos expresar nuestros gritos.

Nos quieren callados y silenciosos, pues así pueden jugar mejor a jorobar, a ir apoderándose de la democracia que nos costó tanto alcanzar.

Si no somos capaces de hacer ruido, cada uno el que sepa hacer, dejaremos de ser como queremos. Seremos como quieran ellos.

29.1.26

Los Ángeles no pueden decidir


Un pequeño Ángel que quiero volar. 

En realidad se quiere escapar, pero dios no le deja.

No le gusta nada de lo que ve, pero se tiene que joder.

No haber nacido Ángel, le dicen desde la Oficina de Registro.

En un Ángel flojo y con poca capacidad para modificar hábitos.

Los observa, no le gustan, pasa su informe al cielo, pero no le hacen ni puto caso.

Un pobre Ángel. 

Está tan desesperado como los humanos.

Debemos aprender a mirarnos para ver el ambiente


La soledad elegida es maravillosa cuando está rodeada del todo.

Cuando delante tuya tienes todo, menos personas, es como si todo te perteneciera.

Pero en realidad son solo sensaciones muy temporales.

Enseguida se llenan de más personas aquellos vacíos.

Nada te pertenece, nunca te ha pertenecido.

Ni esa soledad que creías tuya.

Debemos aprender a mirarnos, para comprender mejor lo que vemos.

27.1.26

Y el color se dejaba abrazar por más color


En la experimentación con las formas y los colores debemos sentirnos activos, novedosos y atrevidos. 

Hoy tenemos a nuestro servicio decenas de herramientas diferentes para hacer lo que deseamos crear, o incluso para sorprendernos mientras lo hacemos o dejarnos sorprender pasado un tiempo.

El libre albedrío existe en el Arte, y a veces nos dejamos llevar por lo que vamos haciendo, utilizando una herramienta, que modificamos o modulamos según nuestro antojo del momento. 

Nos dejamos llevar, y observamos de forma crítica con nosotros.

No siempre es sencillo asegurar que lo que intentabas hacer es lo que realmente has hecho al final. Muchas veces te vas dejando sorprender según avanzas. Y es válido ir cambiando de idea en ese recorrido inesperado que el Arte a veces nos permite.

Creamos para nosotros, y luego a veces los mostramos. Lo dejamos reposar y observamos sin con el paso del tiempo nos sigue gustando.

Y es posible que ese tiempo de espera convierta en algo diferente lo que no se ha movido, pues somos nosotros los que lo vemos de otra manera.

Somos nosotros los que movemos nuestros puntos de vista, y nos sorprende lo que hicimos en tiempos ya pasados, yq eu también nos sorprendieron entonces. pero de otra manera.

25.1.26

Preferimos el teléfono a nuestra propia memoria

Miles de imágenes todos los días entran en nuestros bolsillos. Según las estimaciones más recientes de 2025, se toman miles de millones de fotografías cada día en todo el mundo. A nivel global se calcula que diariamente se capturan alrededor de 5.300.000.000 (5,3 mil millones) de imágenes, casi todas ellas con el teléfono.

Eso equivale a más de 60 000 fotografías tomadas por segundo en todo el planeta. Si multiplicaras esas fotos durante un año, serían más de 2 billones (2 trillones en escala anglosajona) de imágenes capturadas en total.

¿Y para qué? Ya no existe nada que no haya sido fotografiado, millones de imágenes son repeticiones, a lo sumo con otra persona dentro de ellas. Queremos cazar el instante, lo que vemos, deseamos y necesitamos tener un disco duro propio más eficaz que la memoria.

Mi primera imagen fue a una escultura del parque José Antonio Labordeta de Zaragoza, con una cámara Kodak de 45 x 60 mm. Sería a mediados de los años 60 del Siglo XX.

Luego me compré una Werlisa Color que utilicé poco para pasar a comprarme una réflex que se llamaba Praktica que era una cámara alemana pero de la rusa, y que me acompaño muchos años sobre todo para imágenes en blanco y negro que yo mismo revelaba.

23.1.26

Surrealismo fotográfico, sencillo de entender


En el Arte Fotográfico, pero a su vez también en todas las manifestaciones de Arte, cuando hablamos de surrealismo estamos expresando con otro lenguaje, algo que lleva siglos diciéndose con la escritura. 

El surrealismo simplemente ha vino a cambiar la forma de intentar transmitir. Y al igual que con la literatura, a veces lo que intenta decir el autor: cala, se entiende enseguida, y otras veces no nos gusta o resulta complejo de entender. En el Arte, en todo el arte,  sucede lo mismo.

Esta imagen refleja lo que somos. 

—¿Einnn?

Sí, o lo he intentado, dentro de ese surrealismo fácil y sencillo. 

Estamos enteros hasta que nos convertimos en polvo. 

Ya he dicho que era de fácil explicación. Simplemente para abrir boca, para enseñar caminos como si lo hiciera a personas ajenas al mundo del Arte.

Hoy todo el Arte se mezcla, se fusiona, se deconstruye como sucede con cierta gastronomía. No tiene que ser todo estático y fijo, podemos intentar jugar con el Arte, es decir con nuestro lenguaje. Y explorar nuevos modos de expresión.

El surrealismo es muy viejo, nace en 1924, más de un siglo, aunque algunos lo hayan dado por muerto hace ya muchas décadas. En pintura el Realismo sigue muy vivo y si hay dudas mirar las últimas obras de por ejemplo Antonio López. Pero no está inamovible con casi dos siglos de vida.


Tomates de lágrima o de campana. Amarillos para destacar

Los llamados tomate pera pueden ser de muchas clases posibles. Hay incluso tomate a los que llamamos Camino de Santiago, tomate peregrino, tomate amarillo de campana, o tomate de lágrima

Estos que vemos no tengo ni pajolera idea de cómo se deberían llamar. Si acaso tomates de Anzánigo. Estaban muy sabrosos, eso sí.


Es como vivir dentro de un cuadro

Podría ser una pintura incluso antigua, pero es una simple fotografía. Estos burros no lo saben, pero viven dentro de una obra de arte natural. 

Ellos van a lo suyo, paseando y comiendo natural, como si fuera lo que la vida les ha obligado. Tampoco sabemos toda su vida.

Pero en realidad viven dentro de un cuadro del siglo XVIII que se mueve y recibe los cambios de temperatura. 

Si les preguntáramos, nos dirían que a ellos eso… les importa tres huevos. Seguramente no sepan qué es la felicidad y se conforman con que los dejen tranquilos.

22.1.26

¿Cómo se hacían copias fotográficas con el sistema de la calotipia?


La obra fotográfica "El pajar" (The Haystack) de William Henry Fox Talbot no es solo una imagen de un granero, sino un ejemplo fundamental de la tecnología calotípica y una muestra de las posibilidades estéticas y documentales de la fotografía en sus inicios, consolidando el sistema negativo-positivo que revolucionaría la reproducción de imágenes.

Realizadas esta fotografía a finales de abril de 1844, usó —de su invención— el proceso llamado calotipo (calotipia o talbotipo), un método negativo-positivo que permitía obtener varias impresiones, una tras otra con el mismo papel que se usaba como negativo. 

Talbot es considerado uno de los padres de la fotografía moderna por este desarrollo, que precedió al daguerrotipo y al proceso de revelado negativo-positivo que conocemos hoy.

Y esta imagen está considerada como una fotografía icónica de 1844, creada con su proceso llamado calotipo, que producía un negativo de papel a partir del cual se podían hacer después múltiples copias positivas, siendo un hito en la fotografía moderna por su capacidad de reproducción, plasmando en la imagen final tanto la la textura como luz, en este caso el de una escena rural.

El sistema fotográfico utilizaba un papel con nitrato de plata y yoduro de potasio. Este papel se exponía a la luz en una cámara oscura para crear un negativo latente. Imaginemos una caja oscura y en el fondo se colocaba el papel con su emulsión. Se revelaba con con una mezcla basada en ácido gálico, ácido acético y nitrato de plata y se fijaba con hiposulfito sódico/tiosulfato para eliminar la plata no revelada y estabilizar la imagen.

El negativo, en papel, se bañaba en cera derretida para hacerlo más transparente.

Este baño reducía selectivamente el yoduro de plata allí donde había llegado más luz, haciendo aparecer la imagen negativa en tonos cálidos sobre el papel.

En la calotipia, el negativo en papel se usaba para sacar positivos por contacto, y esos positivos se obtenían por ennegrecimiento directo en un papel fotosensible, sobre todo papel a la sal.

Para hacer el papel a la sal, se tomaba un papel (generalmente de buena calidad) y se salaba: se empapaba con una solución de cloruro (por ejemplo, cloruro de sodio o de amonio) y se dejaba secar. Luego se sensibilizaba aplicando nitrato de plata, formando cloruro de plata en las fibras del papel, fotosensible a la luz.

Sobre ese papel a la sal, se colocaba el negativo calotípico (también en papel) directamente en contacto con el papel a la sal sensibilizado, formando un “sándwich” en un marco de copiado.

Este conjunto se exponía a la luz del sol o a una fuente intensa de luz. Se "insolaba" que así se llamaba ese proceso que se siguió usando para los fotograbados, directamente al sol, hasta bien entrada la mitad del siglo XX, cuando salir al sol se sustituyó por mesas de insolación con luz artificial de alta potencia.

La luz atravesaba las zonas claras del negativo y ennegrecía el papel positivo; las zonas oscuras del negativo protegían el papel, quedando claras. Así se obtenía un positivo del tamaño del negativo, por contacto.

A diferencia de los procesos posteriores “latentes”, aquí la imagen positiva se formaba directamente durante la exposición, sin necesidad de un revelador químico separado: cuanto más tiempo al sol, más se oscurecía la imagen.

En sentido estricto, en el papel a la sal no se revelaba en líquidos como en la calotipia o la gelatina‑bromuro moderna, sino que la imagen aparecía durante la exposición y el fotógrafo controlaba visualmente el oscurecimiento del papel. Cuando el positivo tenía el contraste deseado, se retiraba del marco y del sol. Ya no era necesario más exposición, que duraba varios minutos en contacto el negativo y el papel que iba a ser el positivo.

A continuación, la copia en positivo en el papel a la sal se fijaba para eliminar la plata no expuesta y estabilizar la imagen. Si no se hubiera sometido a un proceso de fijado con líquidos, poco a poco la imagen hubiera ido desapareciendo, al seguir recibiendo luz.

En los primeros años se usaron distintos fijadores (como el bromuro de potasio), pero pronto se generalizó el uso del tiosulfato de sodio (hiposulfito), tal como ya se hacía en el negativo calotípico.

Después se lavaba abundantemente con agua para eliminar residuos de plata y fijador y se dejaba secar colgado el papel positivo de unas pinzas.

¿Cómo podemos explicar qué es una obra abstracta?


Cuando vemos un paisaje, una persona o una ciudad, nuestro cerebro no solo reconoce formas; también registra, sensaciones, ritmos, tensiones, emociones, recuerdos.

La pintura figurativa intenta parecerse a lo que vemos.

La pintura abstracta intenta parecerse a lo que sentimos o entendemos al verlo.


La abstracción pictórica funciona igual. Usa el color, la forma, el ritmo y materia de los elementos dentro de un espacio, como la música usa sonidos. No cuenta una historia con palabras; la sugiere sin decirla.

No es solo suciedad, como la música no son solo sonidos ni mucho menos ruido.

Durante siglos, la pintura sirvió para representar la realidad. Cuando la fotografía empezó a hacerlo mejor, más barato y más rápido, la pintura se liberó de esa obligación. Y entonces los pintores se preguntaron: “Si ya no tengo que copiar el mundo, ¿qué puedo hacer con la pintura?” y la abstracción fue una de las respuestas.

No hay que preguntarnos ante una obra abstracta: —“¿Y esto, qué es?”

Debemos preguntarnos: —“¿Y esto que veo, qué me hace sentir, qué me transmite: siento una calma o violencia, o es algo que grita, o me produce tristeza o alegría?”

No todas las obras abstractas “gustan”, igual que no toda la música gusta. Pero eso no las invalida. Podemos no entender lo que vemos, es decir, podemos no saber qué quiso decirnos el creador de esa obra. Puede ser culpa de él que no supo explicarlo bien, o puede que nosotros como espectadores en ese mismo momento aquello no nos produzca nada de nada. 

“La abstracción no te pide que entiendas algo; te pide que mires ese algo sin traducir.”

La imagen que vemos arriba no es una pintura, pero puede parecerlo. Como se trata de provocar sensaciones, tampoco son trozos de papel rasgados sobre un muro. Es una fotografía. Pero a su vez es un encuadre. Es una distribución de elementos sobre un lienzo que en este caso es tu pantalla. 

21.1.26

Es el amo del Mundo mundial desde nuestro silencio


Estoy seguro de que os da la sensación en estas semanas de fin de año 2025 y principio de 2026, que hemos cambiado de Amo en el Mundo Mundial, sin que nadie nos preguntara nada a la inmensidad de los ciudadanos del mundo.

Cierto; confundo Mundo con el mundo occidental europeo y americano

Los occidentales somos los perjudicados por no haber podido votar al nuevo amo. No es un amo democrático, excepto en los EEUU, el resto somos el déficit que todo lo hace mal para el Amo.

Por otra parte, tenemos la sensación de que a los que considerábamos Gestores de nuestros países, no son capaces de hacer nada al respecto, nada que sea suficiente para demostrar que nosotros no somos norteamericanos.

No sé si por miedo o por dudar, o por no tener capacidad.

Somos todos nosotros, testigos de nuestros tiempos, y los vemos y los retratamos como mejor sabemos. A veces incluso jugamos con ellos, creando con las imágenes nuevos puntos de vista.

Este de arriba es una sencilla viñeta sin humor pero llena de ironía y dolor. 

Como se puede comprobar, a lo lejos y mostrando un brazo se pueden ver todos los segundones escondidos, que acompañan al Amo en su carrera a caballo.

Las personas invisibles se esconden


Esta imagen está tomada en enero de 2026, a las casi 12 de la mañana de un martes en la Gran Vía de Madrid. Muestra la soledad, la injusticia, el abandono, señal excesivamente abundante de que estamos dentro de una sociedad ya rota y con serios problemas. No hablo solo de Madrid o de España. Que también.

Al hacer esta fotografía junto a otra más, una señora se me quedó mirando con cara de pocos amigos. Y me salvo del improperio mi propia edad. 

Yo la entiendo ahora mejor que en ese momento, pudo pensar que las hacía para vete a saber qué fines, sin conocerme, posiblemente pensando que mi intención era la de criticar. Y no. O sí.

No existe morbo en mi decisión, sino injusticia que a veces con respeto, hay que mostrar. 

Una injusticia que muchas veces retrato por los países de Europa que he ido visitando, que se da en muchos de ellos, que se ve en los centros de las ciudades, y que convierte a las personas en invisibles.

Los fotógrafos tenemos cuidado, conocemos qué se puede fotografiar, y qué se puede manipular con lo que hacemos. 

Pero somos a su vez leves notarios de lo que vemos, aunque sea doloroso y no nos guste nada. No me lanzó improperios la señora, lo que me evitó tenerle que explicar que no lo hago para regodearme, sino para señalar con el dedo.

La fotografía es Arte, pero a su vez es también literatura y periodismo callado y sin letras. Muchas veces no es necesario escribir nada, para explicar todo.

Por cierto, los Servicios Sociales municipales o de personal voluntario de iglesias o de instituciones, en muchas ciudades, intentan ayudar como pueden, que siempre es poco aunque se agoten las personas que voluntariamente entregar mantas para que el frío sea menos.

¿Tú qué hubieras hecho? ¿eres de los de criticar por hacer la fotografía para un fin determinado, o de los que ayudan, o de los que no ven lo que hay en las aceras pues te resulta invisible?

La Fotografía como acta notarial de cada tiempo


La fotografía se ha convertido en uno de los principales testigos de nuestro tiempo
. Hoy todos llevamos una cámara en el bolsillo y, casi sin darnos cuenta, actuamos como notarios visuales. Registramos que algo ha ocurrido, cómo ha ocurrido y a quién afecta.

Sin embargo, ese “notario” ya no es neutro ni incuestionable, y ahí reside un matiz fundamental que la sociedad necesita comprender. Quienes publicamos imágenes somos responsables, como mínimo, de no manipular el momento que mostramos.

En el ámbito del periodismo, la fotografía funciona como testigo presencial dentro del relato informativo. 

No solo acompaña al texto, muestra lo que este cuenta y aporta una prueba sensible de que el hecho existió. 

La interpretación final dependerá del lector, especialmente cuando se mezclan la fotografía documental o periodística con la artística o con una mirada más personal.

En guerras, desastres naturales o protestas sociales, la imagen deja de ser ilustración para convertirse en evidencia. Muchos proyectos sobre atrocidades o crímenes de guerra utilizan secuencias fotográficas como si fueran un dossier judicial, construyendo verdad a partir de múltiples miradas y momentos. 

Así ocurrió con las imágenes de los campos de concentración nazis, con la violencia en los Balcanes y, más recientemente, con los conflictos en Gaza.

Por eso se habla de la fotografía como un “testigo mudo; no habla, pero lo que muestra difícilmente puede negarse sin más. En una sociedad saturada de relatos, ya no basta con creer lo que se cuenta; necesitamos verlo, y verlo a través de alguien con credibilidad.

La fotografía transforma lo que podría quedarse en opinión, en algo que se aproxima mucho a una prueba.

Los fotógrafos de prensa ya no son simples “cazadores de imágenes espectaculares”. Hoy se los entiende como parte de una red de testigos de confianza que documentan, interpretan y contextualizan lo que ocurre. 

Asumen múltiples roles: registrador, observador, narrador, testigo, incluso intérprete en quien confiar, siempre obligados a manejar la tensión entre la objetividad del instante y la responsabilidad moral.

En este sentido, la fotografía periodística es una pieza central del discurso cívico, porque permite a la ciudadanía ver y comprender aquello que el poder preferiría mantener invisible: corrupción, violencia policial, guerras, desigualdades y problemas sociales de todo tipo.

No se trata solo de una cuestión estética o artística, sino de responsabilidad democrática del fotógrafo, un papel que, en muchos casos, también podemos asumir como ciudadanos.

Las imágenes influyen de manera decisiva en la percepción de personajes públicos y temas políticos, a menudo más que el texto aislado. Los encuadres, los gestos y los contextos visuales pueden reforzar o cuestionar narrativas completas. En un entorno saturado de información, la imagen funciona como un atajo cognitivo, lo que se ve se incorpora más rápido y se olvida más despacio que lo leído.

La era digital ha traído consigo el retoque fácil, las imágenes generadas por inteligencia artificial y las llamadas fake photos. Esto podría llevar a pensar que “ya no se puede creer en nada”, pero la respuesta no es renunciar a la fotografía, sino exigir rigor. 

En la fotografía periodística, lo que se muestra no debe manipularse nunca. El encuadre, el color o el ambiente ya implican decisiones; si existe manipulación posterior, debe indicarse de forma clara.

Los estudios demuestran que, por defecto, la ciudadanía sigue otorgando credibilidad a las imágenes y solo cambia de opinión cuando se le señala explícitamente que han sido manipuladas. 

De ahí la importancia de no engañar nunca, haciendo pasar por reales imágenes alteradas, salvo en el ámbito claramente declarado de la fotografía artística.

Que una fotografía pueda manipularse no le resta valor como prueba; obliga a reforzar los mecanismos de verificación. Igual que en un juicio los testigos pueden mentir, pero no por ello se prescinde de ellos, sino que se contrastan sus declaraciones.

El fotógrafo es, en esencia, un testigo con deberes éticos. No solo toma fotografías, también decide qué mostrar, desde dónde y en qué momento. Sus imágenes pueden legitimar o denunciar, humanizar o deshumanizar.

En tiempos de deepfakes y manipulación visual, la sociedad necesita alfabetización visual, aprender a preguntarse quién ha tomado una fotografía, cuándo, dónde, si puede estar manipulada y si procede de una fuente verificable. 

Solo así la imagen seguirá cumpliendo su función como testigo del mundo que habitamos.


Cambiamos para no cambiar


Este blog (40x30) cambia y amplía su enfoque ligeramente. Sigo siendo el mismo, sigue siendo un espacio abierto y personal, pero crece con un nuevo punto de vista, como quien abre un nuevo capítulo.

Sin abandonar el interés por el Arte Fotográfico en su sentido más amplio, a partir de ahora cada entrada contendrá como antes una imagen propia, trabajada como punto de arranque y no como simple ilustración. 

La fotografía pasa a ocupar el centro. 

Como mirada, como herramienta y como excusa para que me obligará a pensar en sus modos, sus formas, sus contenidos. 

Y si es posible y no lo hago mal, para hacer pensar levemente a los lectores.

Los textos que acompañarán a esas imágenes no pretenden explicar la fotografía, sino abrir una idea o un grito, señalar una fricción social, dejar constancia de una duda actual o de una observación personal. 

Más posición fotográfica, como notaria de unos tiempos, on el poso propio de mi punto de vista ya anciano. 

Más experiencia directa de un simple observador mayor, un fotógrafo que vive en un tiempo, en una sociedad.

No es un cambio brusco ni una ruptura con lo hecho anteriormente, sino un desplazamiento natural, desde el Arte entendido como territorio muy amplio…, señalando como el arte fotográfico es también un espacio propio y amplísimo, desde el que mirar el presente con más calma y más implicación.


Podrás encontrar las Entradas en la Etiqueta: 

17.1.26

Cuando algo se quema, lo que queda es la nada


No debemos estar muy pendientes de la temperatura de la sociedad, pues eso depende de hacia donde dirijamos nuestra mirada.

Generalmente la sociedad está muy quemada. Siempre y en todos los lugares.

¿En todos? Pues curiosamente, en donde menos quemados están es en donde menos tienen.

Esa capacidad de aceptación los vuelve más felices con mucho menos, y el resto no aprendemos.

Cuando algo se quema, lo que queda debajo es la nada, y no siempre somos capaces de entender esto.

Aceptar que las cosas son como son, incluso si no nos gustan, y que hay aspectos fuera de nuestro control, es reconocer la realidad.

14.1.26

¿Cuántos tipos de soledad conoces?

Podríamos preguntarnos qué es la soledad.

Y no tener una única respuesta.




Hay tantos tipos de soledades, como personas. 

Incluso hay varias formas de sobrellevar encima, esa soledad. 

Dicen que hay incluso soledades que no son soledades. 





Vamos intentando buscar soluciones, hablando con quien lo necesita. 

¿Pero… quien necesita solo hablar con alguien a quien no conoce? 

Regalamos diálogo con personas, como mecanismo terapéutico. 





Pero no sabemos si eso funciona bien, o es lo único que tenemos. 

En esta década está muy mal visto tocarse. 

Hemos perdido la opción de recetarnos tacto y cercanía. 





Ahora nos da miedo darnos un beso o un abrazo, 

no vaya a ser que contenga intenciones abstractas, 

no vaya a ser que se apoderen de nuestros deseos.





13.1.26

No sabemos bien cómo somos en realidad


No vemos nuestras propias tripas. 

Afortunadamente. 

Aunque nos conocemos. 

O creemos conocernos. 

Solo sabemos cómo somos, desde fuera. 

No tenemos ni idea de cómo somos por dentro. 

A lo sumo nos vemos en blanco y negro, y en negativo en unos Rayos X

Pero estamos llenos de tuberías, de grasas, de elementos de asco. 

Detrás de nuestras paredes exteriores se esconde lo sucio. 

Dentro de la belleza de nuestra piel, no hay más que líquidos. 

Elementos asquerosos que nos pertenecen. 

Tubos que nos mueven y de distintos grosores. 





Cuidado. 

Si nos abrimos, tendemos a dejar todo hecho un charco.



12.1.26

El movimiento de unas líneas




Podemos movernos con agilidad, 

danzamos al son de la música si la tenemos, 

y si no disponemos de ritmo, 

nos ponemos a bailar como nos marque la vida.



A veces la belleza, nos miente


No te quedes ensimismado con la belleza

pues a veces la crean para engañarte.




Mira en el interior de las cosas, 

revisa sus exteriores, 

qué representa en su entorno, 

si el conjunto de todo, merece la pena. 





A veces quedamos prendidos solo de las apariencias.

Te estamos observando



No te preocupes mucho. 

Son tantos a los que observamos, que tú… eres de los últimos. 

Observamos tanto, que por saturación, ya no sabemos qué hacer. 







Sí, es cierto. 

Te espiamos, pero solo un poco. 

Si no nos saltan las alarmas, se queda en algo sin importancia. 







Sabemos lo que vas a comer en esta semana, 

lo que cobras al mes y cuanto dinero B manejas, 

y por qué calles con árboles te vas a andar deprisa para hacer ejercicio. 







Sabemos quienes son tus amigos 

y con cuál de ellos te hablas más y con más determinación. 

Y sabemos qué te gusta ver en la televisión. 







Sabemos qué medicación tomas, y qué coche tienes, 

qué pantalón fue el último que te compraste 

y en qué momento necesitarás comprarte el siguiente.




10.1.26

¿Qué tiene que ver la IA con el Arte?


No tengo ninguna duda de la importancia que tiene y tendrá la IA, la Inteligencia Artificial, un nombre horrorosa a una herramienta nueva, y que será capaz de ayudarnos a múltiples asuntos, aunque ahora en sus inicios nos suene a peligrosa. 
Creo que la IA, la llamada Inteligencia Artificial, tiene un nombre equivocado, incluso asquerosamente equivocado. 

¿Cómo se llama a la IA en otros países e idiomas?, ¿En todos ellos se le llama con un equivalente a Inteligencia Artificial, cuando en realidad solo es capaz de funcionar con órdenes que le damos los seres humanos? 

Incluso cuando evolucione seguirá siendo una creación humana, que utiliza tras archivarla, la inteligencia humana. ¿Qué opinas al respeto? Mi crítica es sustancial y merece ser tomada en serio como reflexión al menos pues señalo que el término "Inteligencia Artificial" como algo conceptualmente engañoso, y si observamos sobre cómo se denomina en otros idiomas es el punto de partida perfecto para profundizar en esto.

Denominaciones en Otros Idiomas. En prácticamente todos los idiomas se utiliza un equivalente directo:

Inglés: Artificial Intelligence (AI)

Francés: Intelligence Artificielle (IA)

Alemán: Künstliche Intelligenz (KI)

Italiano: Intelligenza Artificiale (IA)

Portugués: Inteligência Artificial (IA)

Japonés: 人工知能 (Jinkō Chinō) - literalmente "inteligencia artificial"

Chino: 人工智能 (Rénggōng Zhìnéng) - "inteligencia artificial"

Ruso: Искусственный интеллект (Iskusstvennyy intellekt)

La unanimidad es casi total. La terminología se estandarizó desde que John McCarthy acuñó el término en la Conferencia de Dartmouth de 1956, y se propagó globalmente sin cuestionamiento serio. Esto revela algo importante: el problema no es meramente lingüístico, sino conceptual y ha sido asumido acríticamente por toda la comunidad científica internacional.

Dependencia Radical de Datos Humanos

Los sistemas de IA actuales funcionan exclusivamente con información que los humanos hemos generado, etiquetado, filtrado y estructurado. Un modelo de lenguaje con textos escritos por humanos durante siglos. No tiene acceso a una experiencia sensorial, no ha vivido problemas y situaciones humanas, no tiene sentidos para ver o para sentir el frío, no ha sufrido pérdida cercanas. Su "conocimiento" es solo un archivo muerto que recopila la inteligencia humana pretérita, anterior al hoy.

Ausencia de Autonomía Cognitiva Real

La IA carece de lo que podría llamarse inteligencia generativa independiente, no puede ir acumulando sensaciones o sentimiento. Bien, de acuerdo, eso es de momento, pero creo que hasta ese punto no llegará nunca.

No puede formular preguntas que nadie haya formulado antes. Solo puede responder preguntas en el marco de lo que ya existan en su entrenamiento, o a lo sumo puede responder con otras preguntan que emanan de "nuestras" preguntas.

No tiene motivación propia, curiosidad genuina, o el impulso de resolver problemas que emerja de sus propias experiencias, errores o aciertos, o de las limitaciones ya vividas, pues las máquinas todavía no tiene vida como concepto de camino recorrido. Solo saben hacer lo que se les programa y aprender o acumular lo que le llega.

No pueden de momento aprender continuamente del mundo presente, solo del momento de su último entrenamiento, crecimiento de su programación, aumento de datos. Si nadie le dice a una IA que se dedique a buscar datos del siglo IV, nunca podrá tener datos del siglo IV y por consiguiente nunca sabrá que el siglo IV ha existido. Y lo que es más grave, nunca nos podrá decir qué sucedió en el siglo IV hasta que se le de la órden a la IA de que recoga información del siglo IV.

Si le das una orden o una pregunta, responderá según patrones estadísticos de probabilidad, no por comprensión genuina. Si nadie pregunta por un artista concreto que trabajó en el siglo XVI, poco a poco irá perdiendo en el fondo de sus cada vez más amplios archivos, quien era ese artista. Hasta olvidarlo por saturación de los demás artistas de la misma época. 

La Palabra "Artificial" dentro de la IA est
á Vacía

Paradójicamente, el término admite que no es realmente inteligencia pues necesita añadirle la A, tenemos que decirle "artificial" para decir que es una simulación, un simulacro. Pero entonces, ¿por qué no llamarlo simplemente "Simulación de Inteligencia" u "Procesamiento Estadístico de Patrones Lingüísticos"? Esos términos serían más precisos.

Algunos críticos como Hubert Dreyfus y más recientemente John Searle han señalado exactamente esto. "La IA puede simular inteligencia sin poseerla realmente". Searle propone el experimento de la "Habitación China": aunque un sistema de IA pueda responder perfectamente en chino, siguiendo reglas sintácticas, no "comprende" chino; solo manipula símbolos. 

Si le decimos que nos responda con una traducción en chino qué quiere decir: "Esto es pan comido" tras pasar por el ruso te pueden contestar que "Es tan fácil como hacer un pastel."


Si fuéramos más honestos terminológicamente, podríamos llamar a la IA:

Síntesis Estadística de Información Humana

Modelo de Predicción de Patrones Textuales

Sistema Generador de Respuestas Basado en Correlación de Datos

Inteligencia Delegada Extendida (reconociendo que es una extensión de la inteligencia humana y no una inteligencia nueva)

Espejo Conceptual Programado (porque fundamentalmente, refleja y reorganiza lo que ya existe)

Sobre la Evolución Futura

"Incluso cuando evolucione, la IA seguirá siendo una creación humana, que utiliza tras archivarla, la inteligencia humana". Esto es cierto, mientras los sistemas de IA sigan dependiendo de datos humanos pre-existentes. 

Pero hay un matiz importante: Si en el futuro una IA lograra entrenarse a sí misma con nueva información del mundo físico en tiempo real (a través de sensores, robótica, etc.), alcanzaría algo más parecido a verdadera inteligencia: podría generar conocimiento nuevo, no solo recombinar lo antiguo. Entonces el término comenzaría a ser menos equívoco.

¿Dejaremos que eso suceda, que la IA pueda generar conocimiento nuevo a base de recalcular el ya existente, y no solo para obedecer en investigaciones, sino para aplicar en los temas que ella quiera?

Sin embargo, incluso entonces quedaría la pregunta filosófica profunda: ¿sería esa una nueva forma de inteligencia o simplemente una extensión de la inteligencia humana, usando máquinas para ampliarla?

Existen razones políticas, económicas e ideológicas en mantener el nombre de IA.

El término "Inteligencia Artificial" suena más poderoso y futurista que llamar a la IA: "Sistema de Regresión Estadística Masiva". Vender "IA" a inversores es más fácil que vender "Pattern Matching de Alta Dimensionalidad".

La comunidad de investigadores que acuñó el término tiene interés en mantenerlo; cambiar la denominación sería admitir 70 años de imprecisión conceptual.

Hemos invertido décadas en construir narrativas sobre "robots inteligentes". Cambiar el vocabulario requeriría reformular toda una estructura mental compartida. Ya todo el mundo admite que la IA existe, y sabe qué es la IA en cualquier idioma. No tiene sentido cambiarlo ahora, cuando está en su prehistoria. Para los propósitos más cotidianos, la "IA" funciona como etiqueta perfectamente reconocida y admitida.

Pero vayamos a decirnos todos la verdad. La IA no es inteligencia, sino una tecnología de amplificación de inteligencia humana pasada. Sabe archivarla, ordenarla, distribuirla, respondernos… y por eso según le preguntemos mejor o peor, obtendremos respuestas mejores o peores. La IA no es capaz (todavía) de detectarnos bien cómo somos, y que tal vez lo que le preguntamos mal y de forma escasa o incorrecta debería ser modificada la pregunta para poder obtener una respuesta exquisita.

Lo que hace la IA es fundamentalmente ayudarnos a escribir, a investigar, a pensar y es más parecido a lo que haría un buen diccionario muy avanzado o una biblioteca con buscador inteligente. No es lo que haría un filósofo o un científico genuino. La diferencia es crucial: un diccionario organiza lo que otros han pensado; no genera pensamiento genuinamente nuevo. La IA no es capaz de pensar y de abrir caminos nuevos a ese pensamiento o a esa duda, simplemente busca entre sus infinitas informaciones, si antes alguien ya ha respondido a esas dudas.

La imagen que acompaña a estos textos está generada con IA. Simula un dibujo del año 2010 de Bob Crowley de un diseño de vestuario para la canción El sombrero loco". Y eso nos lleva a otro punto de la cuestión. ¿Es copia, es transformación, es creación nueva

Hay maravillas construidas con IA. Pero no es sencillo lograr lo que quieres conseguir, debes saber darle órdenes. Cuando yo en mi empresa deseaba un tipo de calidad determinada para un producto encargado por un cliente, también tenía que saber darle órdenes concretas a mis operarios, tener las herramienta precisas para lograr el objetivo, y disponer en mi equipo de las personas de suficiente calidad profesional para ser capaces de lograr los objetivos concretos que se le pedían. 

Eso mismo y no mucho más es lo que hace la IA, pero con otras herramientas. Y sí, sé que este texto está en un blog que parecería que se dedica al Arte Personal, pero es que creo que la IA va a tener mucho que decir en el mundo del Arte del futuro. Y eso no supondrá que desaparecerán los artistas, ni que dejará de tener el Arte el papel provocador que debe tener siempre.

7.1.26

No te dediques a coleccionar asuntos regulares


Tener muchas posibilidades de lo mismo

no es garantía de tener más calidad.



Yo creo que es mejor saber seleccionar uno solo 

que intentar tener muchos sin fijarnos en si son buenos. 




Y esto me sirve para todo tipo de compañías




Sean objetos o personas, 

momentos y miradas.

5.1.26

No todas las escaleras sirven para subir


Todas las escaleras ayudan a subir. 

Pero no todas sirven para alcanzar la meta.

Muchas veces un simple peldaño de una escalera no sirve para nada.

Podemos creer que ya estamos más cerca de lograr subir.

Pero en realidad estamos en tierra de nadie.

E incluso solos, al no tener una base amplia.

Si te dicen de subir, asegúrate de que es posible subir hasta lo más alto.

Que no te están dando solo la posibilidad de estar por encima de los de abajo, 

y solo un poquito para que te creas tú mismo que eres diferente.