29.8.25

Solo quiero lo imposible


De dos en dos, en pareja, rodeados de naturaleza, disfrutando en compañía, escuchando el silencio acompañado de sonidos de aves que no ves.

Yo no quiero el ruido artificial, prefiero el silencio natural de la nada, del vacío, de la naturaleza.

Debe ser un ser ancestral, antiguo, viejuno, pero es lo que quiero.

Escuchar tu voz, la mía y la de los pájaros. Cuando quiero escuchar otras, yo ya las voy a buscar y entonces sí, las escucho.

Tengo dificultades para abrazar lo que abrazan la mayoría, y en eso radica mi felicidad, mi libertad, mis decisiones que me complican los caminos. 


Controlar la calma entre el silencio

La calma de la calma


La tranquilidad de lo inevitable
El silencio del suspiro
El respirar natural del herido
Asumir lo sencillo
Actuar como si todo fuera normal
El silencio callado







Era un monstruo de lo más bondadoso. No me mordió

Miré hacia arriba y encontré al monstruo. Era ojigrande, cuellicorto, larguibrazo, espantoso.

Parecía cariñosamente dulce desde su fealdad y me sonreía con baba de color avellana, acercándose hacia mí con pasos extraños y lentos. 

¿Sería un buen ejemplo para engañar y fiarme?

Creo que intentó decirme algo pero juro que no entendí qué. Creo que preguntaba por una calle, vete a saber con qué intenciones.

Le miré de arriba abajo, abrí los ojos como si de un conocido se tratara, sonreí levemente y le lancé una moneda al suelo, mientras daba media vuelta y me iba del lugar.

Brazos pidiendo ayuda y que nadie comprende

Es posiblemente uno de esos casos en los que varios brazos reclaman ayuda y nadie los ve o se los imagina en su función. 

Tal vez por que no tengan dedos aunque les sobran ganas de conseguir ayuda. 

O tal vez por que se mueven poco, pues para lograr que te ayuden es importante también utilizar medidas de marketing digital

Son tiempos raros y complicados.

Si no hablan de ti, parece que no tienes la misma razón, las suficientes razones, y no te prestan al menos la ayuda imprescindible.

La libertad de crear en el Arte



Cuando hablamos de Arte no explicamos bien que en realidad estamos hablando de maneras de ver, de diferentes formas de observar, de comunicar, de actuar para ofrecer. El Arte es compartir puntos de vista diferentes, a veces extraños y muy personales, pero nada más.

Durante siglos el Arte era un trabajo más, una manera de ganarse la vida con encargos. Casi nadie pintaba por propia iniciativa, casi todos lo hacían por encargos de familias o instituciones con poder. Y pintaban sobre la temática que se les encargaba.

La gran explosión del Arte Libre, de la libertad creativa, el gran cambio se produjo en el siglo XIX, coincidiendo con el movimiento del Romanticismo. Antes de este siglo, los artistas eran considerados artesanos de élite, y su trabajo dependía casi exclusivamente de los encargos. El cambio no fue repentino, sino el resultado de profundas transformaciones sociales y de pensamiento.

El Romanticismo cambió la percepción del artista. Ya no era un simple artesano habilidoso, sino un genio con un mundo interior único y propio, atormentado y visionario. El arte pasó a ser un vehículo para expresar emociones personales, sueños y pesadillas, no solo para ilustrar historias bíblicas o retratar a un noble.

Las revoluciones de esos tiempos convulsos, especialmente la francesa, debilitaron el poder absoluto de la Iglesia y la monarquía. Surgió una nueva clase social adinerada: la burguesía. Estos nuevos compradores no querían grandes escenas religiosas para un palacio, sino obras más pequeñas y personales para sus casas: paisajes, escenas cotidianas y costumbristas y retratos familiares o propios que reflejaran su nuevo estatus.

Al haber más posibles compradores, nació un mercado del arte. Los artistas empezaron a pintar obras por iniciativa propia para luego exponerlas y venderlas en salones oficiales y galerías privadas. El artista ya no esperaba el encargo, sino que creaba primero y buscaba un comprador después. Ya no era un simple artesano con su taller dispuesto a realizar encargos, sino un creador que tenía que buscar su propia temática.

Goya es a menudo considerado el primer artista moderno y la figura perfecta que ilustra esta transición. Aunque fue pintor de la corte de Carlos IV, diríamos que comenzó como artista del modelo antiguo con encargos para la iglesia, una parte crucial de su obra la realizó por pura necesidad personal, sin encargo alguno y sin intención de que fuera vista por el público.

Sus "Pinturas Negras", pintadas directamente sobre las paredes de su casa, la Quinta del Sordo, son el ejemplo máximo de esta nueva libertad. Son obras oscuras, violentas y enigmáticas que surgen directamente de su mundo interior, de sus miedos y de su visión pesimista de la humanidad. Goya aquí no rinde cuentas a nadie; solo a su propia genialidad y a sus demonios internos. Algo similar podemos entender de sus colecciones de Grabados.

28.8.25

Las pequeñas o grandes texturas que nos envuelven


Vivimos rodeados de texturas, pequeñas o enorme, todo tiene texturas y en ese envoltorio vital tenemos texturas además que nos son muy comunes, pues están junto a nosotros desde hace mucho tiempo.

Las texturas que nos rodean forma parte de nuestra vida, de nuestro envolvente. Son también "nosotros" pues las hemos aceptado, las usamos, las observamos.

Una textura que esté junto a nosotros muchos tiempo, es parte de nuestra piel, posiblemente temporal, pero se acerca, nos toca, nos envuelve, nos abraza.

El Universo es realmente una textura pues no sabemos su dimensión. Podríamos ser una mota de polvo

Nuestra piel es otra textura para nosotros, pero también  y más lo es para los que nos rodean, pues la notan diferente a la suya, precisamente por sus diferencias o su sutiles cambios de temperatura. 

En el tacto intervienen muchos más elementos que los relieves.

Las segundas o terceras vanguardias ¿existen?

El llamado Arte Moderno en pintura o escultura es posible que haya muerto aunque de momento nadie lo haya enterrado, como nadie ha tomado el testigo ni de las nuevas tendencias neocontemporáneas ni de las segundas vanguardias cuando no de las terceras. 

No así el llamado Arte Contemporáneo, que es el que estamos viviendo, nos guste mucho o poco.

Son tiempos en los que casi no surgen líderes culturales, artísticos, sociales o políticos. No salen nuevos caminos a explorar ni guías capaces de alumbrar los caminos en los que estamos todos. 

Incluso a veces los nuevos artistas se vuelven en la búsqueda de lo clásico, tal vez demostrando que no sabemos nadie donde está el futuro.

Pero que no nos quede duda a nadie, el futuro existe, también en el Arte que vendrá no sabemos bien con qué apellido. 

Pero mientras tanto debemos ser todos un poco responsables de los tiempos vacíos y no dar valor a todo, por que nadie o nada lo tenga claro. 

Todo lo que se hace en el Arte Actual no es bueno. 

Todo lo que se enseña no es bueno. 

Pero lo peor, es que mucho de lo que se valora en dinero suele ser lo más rápido, fácil, copiable, absurdo, efímero. No hay que responderse pero... ¿Qué quedará en el recuerdo artístico ante la historia de todo lo creado en las tres últimas décadas?

26.8.25

Un grano purulento de un árbol


Entre parecidos nos copiamos, por eso a los árboles les salen granos similares a los de los animales humanos. Unos granos purulentos que emanan cosas interiores que a veces apestan.

Los insectos, todos ellos, muy listos y a la caza del pus, saben que pueden ir a ciertos árboles cuando los animales humanos van vestidos o tapadas, y así hacen, chupan las resinas para alimentarse cundo no hay carne en putrefacción.

Os parecerá esto una asquerosidad, y es que es una asquerosidad, pero es la vida natural.

Y al final no quiso llover


El tiempo está tan curiosamente raro, que aunque veas nubes con cara de llover, es para engañar. Y yo es que creo que no se atreven a mojarnos, les da pena con tanto calor, estropearnos la sensación de bochorno.

Salen las nubes, hermosas, de tarde, con capacidad, pero se quedan en eso, es un amago. No son tiempos de lluvias fáciles y sencillas, son tiempos de no llover nada o de llover todo.

25.8.25

El cambio de color invitaba a la tristeza


Digáis lo que digáis, pero este color no me parecía normal. Había sido verde hasta ayer, y de repente y de forma rápida se empezó a poner amarilla y a perder velozmente sus tonos brillantes de un verde primavera

En la punta le empezó a salir unas manchitas negras, justamente por la misma zona por la que más tardaba en volverse amarilla. 

Sospeché que me estaba quedando sin una hoja y miré la totalidad de la planta. Y sí, enseguida le hice un Seguro de Decesos, por si todo iba a más y de forma rápida.

No fui capaz de hacer mucho más, pues no llegaba a entender si la había regado mucho o la habia regado poco.

Una hoja de papel y vacía, siempre es un reto


Una simple hojas de papel puede ser muchas cosas. Desde servir para envolver el bocadillo de media mañana, a doblarse en al menos cuatro intentos para luego formar un Diario de bolsillo, o ser una hoja en blanco que está esperando recibir un poema o un dibujo de un niño.

Una hoja de papel es algo casi sin nacer, está esperando un uso. Puede ser en blanco o antiguamente podrían ser ya impresas y se las llamaba papel de periódico, hoy ya casi olvidado ese nombre.

Hay hojas blancas y hojas crema, las hay de colores, finas o gruesas, satinadas o rugosas, martele o papel cebolla, pues antes había tantas clases de papel, que ahora ya no quiero ni recordar si siguen existiendo todas ellas.

Una hoja de papel, una hoja vacía, siempre es un reto.

24.8.25

Deformidades vegetales

 

Nunca sospecharon estas roturas que serían enmarcadas. Pero la vida es así de curiosa. A veces los elementos más simples, más sencillos, resultan agradables.

Estos maderos los observé en la localidad de Anzánigo en Huesca. Y se han quedado conmigo. Es un juego de pequeñas formas y detalles.

23.8.25

La luz es la culpable de que lo notemos


Un trozo de tela bien iluminado puede parecer cualquier otra cosa.

Incluso una belleza artística.

¿Acaso no será un acrílico pintado?

La luz es la madre de todos los detalles

Y es posible que a su vez sea el padre de los colores.

Me estoy escapando.

Sin luz no hay ni detalles ni color.


En sus relieves está el color


El mundo de las texturas es otro mundo, es adentrarnos en las posibilidades que más desapercibidas nos rodean. Todos somos texturas, cuerpos llenos de relieves diminutos que a veces aunque parecemos lisos, se nos descubren en cuanto nos analizan de cerca.

El mundo de las texturas no tiene fin, ni tiene final. Cada vez hay más y más, como queriendo atraparte… ¿y para qué?

Las texturas son como gestos de lo inerte, de lo que no tiene vida si no fuera por eso, por su propia capacidad de mostrarnos sus texturas, sus pieles, son relieves aunque sean suaves. Y en sus relieves está el color.

Cuando una gota de color cae sobre el relieve de una textura, el color se convierte en una suma de colores y matices, pues se funden color y textura creando diversas formas y entrando las sobras a remarcar los relieves.

Una pared llena de estrías


Suavemente fui recogiendo heridas de la calle. Cicatrices de tiempos distintos y antiguos, marcas de calor y estiramientos de la piel con edades inciertas.

Me gustó el contraste entre las heridas y la piel amarilla Kodak. Debe ser que la marca de fotografía está ya algo mayor para seguir curando sus propias heridas.

Me quedé con el concepto de que incluso la basura se podría enmarcar, encuadrar para separarla del suelo asqueroso, o de la pared ya vieja y roída. Y me llevé a casa la idea de que se puede dignificar la edad y las estrías.

18.8.25

Un amarillo pálido para no molestar


Un amarillo pálido es un color poco color, un color que quiere impresionar pero se ha quedado a medio camino.

Un amarillo pálido es un amarillo con miedo, con pocas ganas de impresionar y sobre salir, con la fuerza justa para marcar color pero sin molestar mucho.

Los amarillos pálidos son tan flojos que los textos hay que ponerlos en negro para que se lean, no es posible ponerlos en blanco para demostrar que es un tono potente y con pitera.

Pero hacen su labor, si, los amarillos pálidos van bien como fondos que quieran estar pero que se les note lo justo, como colores pasteles poco dulces, como esos tonos que sí, estar están, pero poco.



Zurcidos marineros como si fueran nudos

Los nudos marineros tienen algo especial, aunque sean horrorosos y no sirvan para casi nada. 

Estos dos nudos, en realidad, no son nudos sino apaños, arreglos, rotos resueltos, zurcidos

Pero da igual, el caso es oler a marinero, sentir que han estado por el mar haciendo su trabajo.

Pero su trabajo es atrapar, es matar, es robarle al mar sus pescados para servírnoslos en una mesa.

Esos nudos sirven para que no se escapen los beneficios.

La ventana cerrada que servía para asomarse

Era una ventana cerrada que servía para asomarse, pero que se utilizaba muy poco. 

No sé si era para asomarse, para entrar o para salir. 

Era extremeña y bella. Era histórica. Las ventanas históricas siempre sorprenden.

Alguien debió hacerla por amor, sin duda, para que se pudiera asomar su amor en busca de sol. 

Nadie manda realizar una ventana tan bella si no es para servir de marco a otra bella vida.

Una cabeza no nos dice nada si no va acompañada


Como lo importante es la cabeza, la separamos del cuerpo para mostrar lo que consideramos importante. 

¿Sólo la cabeza? ¿Y su interior?

Los bichos son peligrosos por sus garras.

Aunque bien mirado, los dientes afilados los tienen en las cabezas. 

¿Y esas orejas tan tremendas no os dan respeto?

17.8.25

Hay que aprender a escribir bien, que también es Arte

La escritura de una calidad mediana se nos niega a muchos, tal vez por no tener paciencia, por no poner perseverancia en las correcciones y sobre todo por las técnicas, pues a escribir también hay que aprender y mucho.

Hay escrituras a medias, fáciles, irregulares. También estas son válidas si simplemente aspiramos a sacar de dentro lo que nos sobra. 

Es muy posible que de esta forma no logremos el éxito de lectores, pero al menos habremos logrado sacar la basura desde dentro.

Todos los que escribimos sacamos la basura, e incluso a veces la intentamos vender como algo interesante. No hay que engañarse. Es simplemente lo que nos sobra. 

Es decir…, en muchos casos…, todo lo que tenemos.

La Trinity Church de New York con sus vidrieras

New York no es una ciudad de iglesias, y las que hay son modernas, o neoclásicas, pues todo EEUU no es un territorio con historia, con siglos a sus espaldas. 

Esta es una de las iglesias más importantes y céntricas, la Iglesia de la Trinidad o Trinity Church, con una preciosa vidriera en su altar mayor. 

Lógicamente, limpia y nueva, pues es realmente reciente, ya que se inauguró en el año 1846. Es una iglesia anglicana o episcopal, que sin duda merece una visita.

16.8.25

Las grullas dibujaban sobre el cielo su camino


Las grullas dibujaban sobre el cielo el camino. A veces iban y a veces venían.

Nosotros simplemente mirábamos su dirección. 

Escuchábamos sus voces, sus gritos de aviso y creíamos que los siglos se había congelado encima de nosotros. 

Es Gallocanta, ese Aragón ancestral, y era la naturaleza que nos avisaba de lo pequeños que éramos, por incapaces de volar.

Ellas ni nos miraban, se habían acostumbrado a los espectadores erguidos que quedaban sorprendidos por sus gritos y los repetían sin parar cuando nos miraban desde arriba. 

Creo que jugaban con nosotros.



Los años vitales comienzan en el mes de septiembre



Quisiéramos acabar el verano para acabar con los brutales calores, pero con él se terminaría nuestro año laboral y vital.

Tras cada agosto dejamos paso a un septiembre nuevo, lo que suele ser el año nuevo mental y vital, con un otoño que a veces nos deja sentados esperando la nada y contra el que debemos rebelarnos. 

Ya hemos recogida la cosecha del año anterior ( de todo tipo) y ahora se trata de planificar qué vamos a sembrar en nuestra vida para la próxima cosecha vital.

Debemos empezar a planificar el nuevo año de vida y es bueno apuntarse en una libreta.… 

¿Qué queremos para este nuevo periodo, qué necesitamos, qué aspiramos a modificar o a cambiar para tener una vida nueva y mejor?

No sirven para nada las pretensiones imposibles, los deseos que no deseemos luchar con fuerza para conseguirlos. 

Debemos ser sinceros con nosotros mismos para serlo con los demás.

No nos engañemos, pero intentemos avanzar, modificar lo que no nos gusta.

Hagamos un recorrido mental por el año ya acabado con el verano agobiante, decidamos qué podemos hacer y hacia donde nos debemos dirigir. 

Insisto, apuntemos en una libreta personal qué deseamos hacer para este nuevo año que empieza en septiembre. 

Y con calma, tomemos apuntes de nuestras posibilidades reales en alcanzar objetivos, apuntemos nuestras fortalezas y las debilidades que creemos tener, para no poder lograr lo que pretendemos.

El año vital no comienza —como sucede con el Año Nuevo— en un segundo que caen unas bolas o suena una campaña. 

Es más lento de llegar. 

No llega a todas las personas en el mismo instante.

En este cambio de septiembre tenemos varios días para planificar, estudiar, analizar y apuntar lo que deseamos hacer con este nuevo periodo.

No lo dejes, si quieres cambiar tu vida.



Perderse por Barcelona es perderse por el mundo

Algunas calles, cuando están cerradas las tiendas, tiene más color que cuando están abiertas. 

Son cosas del arte urbano, también de la lucha defensiva contra las pintadas sin sentido, del trabajo del color.

Perderse por algunas calles de Barcelona es perderse por el mundo. 

Es saborear Europa y abrir los ojos para llevarte toda la imagen.

Barcelona es ciudad de diseño gráfico, y ellos lo saben y lo cuidan.

Me miró como pensando que estaba loco

La rosa flor rosa no era una rosa, pero puesta sobre un fondo neutro parecía una luz. 

Nacer para ser un adorno era muy poca cosa. 

Así que la fotografié para que ella se sintiera un poco mejor. 

Una flor contenta de sí misma es un lujo.

Y se lo dije pues hablar a las plantas no es de locos, es de personas que se creen las leyes de la jardinería

Me miró como pensando que estaba loco. 

La flor, claro.

Y lo estoy. 

Yo.

Pero no se lo pienso decir a nadie, no se lo fueran a creer.

Levantemos un icono y así sabremos a quien adorar


Casi cualquiera es capaz de levantar un espacio de franquicia con autoservicio, para ser icono de una generación, de un país, de una idea, de una sociedad. 

Vivimos para los iconos y nos los creemos. 
Incluso nos dominan.

Levantemos un icono, y así tendremos a quien adorar. 

Y si es moderno mejor, pues nos parecerá más nuestro.

Esta imagen de Art Street es de una calle de Sydney en Australia.

Si quedas atrapado, relájate


Tras intentar entrar en la ventana anterior, ahora intentaba salir, pues el lugar no me ofrecía muchas garantías.

Pero curiosamente tampoco me dejaba salir ni aunque le advirtiera de que tenía miedo.

Cuanto más miedo se tiene, más complicado es salir de los lugares en donde nos metemos.

Estaba yo en esa diatriba cuando me surgió la duda lógica en estos caso. Contarlo y pedir ayuda. Al menos uno así se tranquiliza al compartir los problemas.

Sigo en el mismo lugar, no sé bien para qué ni para quien. Creo que estoy como la pared, lleno ya de un buen número de roturas y muy mellado. Si quedas atrapado, relájate

Teníamos que haber venido antes


Puede darse el caso de que cuando lleguemos a la puerta ya no haya nadie que nos la abra. 

En esos casos hay que pensar si es necesario quedarse esperando, pues podría ser que ya nadie habitara o nadie nos estuviera esperando.

Todo tiene un tiempo, todo puede quedar vacío, todo se transforma.

Es eso tan habitual, tan normal, que debemos asumirlo para no sufrir.

Tras esa puerta ya no queda nadie. Teníamos que haber venido antes. 

Pero la duda es… ¿y para qué?

15.8.25

Los cardos borriqueros podrían no pinchar


Cuando los pinchos son más grandes que nosotros ya no pinchan, pues las puntas aparecen romas y gruesas, incapaces de rompernos la piel.

Un cardo borriquero para que pincha debe tener un tamaño adecuado. Si se hace muy grande produce curiosidad, pero no peligro, pues nadie osaría poner su delicada mano sobre unos pinchos de varios kilos de peso.

Pero nunca se sabe, hay torpes para todas las situaciones.

14.8.25

El tamaño depende de nuestro punto de vista


¿De qué depende la inmensidad de algo? Posiblemente de la mirada, del punto de vista, del tamaño nuestro en relación a lo que miramos. 

Algo es enorme y nos abruma si entendemos que es más grande de lo habitual, de lo que somos capaces de dominar, de controlar, de gestionar, y entonces nos parece más grande de lo que realmente es, y lo admiramos por la sensación, y no tanto por la realidad, pues casi todo es relativo.

Con la sensación del tiempo sucede algo similar. Si no esperamos un acontecimiento no hemos medido el tiempo y no contemplamos ni su sentido ni su importancia con arreglo al hecho en sí. Pero si lo esperamos todo se complica. entonces ya lo sabemos medir, o creemos saber medir ese tiempo, y nos da sensaciones.

Nosotros somos grandes para una leona, muy grandes para una hormiga y pequeños para una ballena. Lo curioso es que si alguien tiene poder, nos parece más grande, aunque sea más pequeño en todo, incluida la estatura.

Los puentes están para cruzarlos


Un simple puente puede servir para cambiar de rumbo, para irte y escapar, para saber al menos que lo puedes hacer.

En un puente siempre hay dos orillas, dos opciones, dos espacios diferentes.

Cruzarlo puede ser positivo… o negativo.

Pero es tu decisión.

Los puentes están para facilitarnos las cosas, para saltar los peligros y los problemas, para cruzar de vida o de orilla dentro de la propia vida. 

Pero nadie nos obliga a cruzar los puentes, los podemos observar, incluso podemos soñar con ellos y con lo que hay en la otra orilla, y nunca atrevernos a cruzarlos.

Insisto. Es nuestra decisión.

Este puente está en Madrid, es muy hermoso, separa la historia de la modernidad, pero además permite poder pasear por dentro del mismo. No es necesario cruzarlo para poder observar lo que hay en la otra orilla. 

Es un punto positivo, pues no obliga, simplemente facilita.